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Trump elige a Susie Wiles como jefa del gabinete en Casa Blanca

El virtual ganador de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el expresidente Donald Trump, ha anunciado este jueves los primeros nombramientos de su Administración y ha elegido a su directora de campaña, Susie Wiles, como jefa de gabinete de la Casa Blanca, convirtiéndose así en la primera mujer en ostentar este cargo.

«Susie Wiles acaba de ayudarme a lograr una de las mayores victorias políticas en la historia de Estados Unidos, y fue una parte integral de mis exitosas campañas electorales de 2016 y 2020. Susie es fuerte, inteligente, innovadora, y es universalmente admirada y respetada», reza un comunicado.

Trump, que ha dicho que Wiles «continuará trabajando incansablemente por ‘Hacer EEUU Grande de Nuevo'», ha dicho, en referencia al eslogan ‘Make America Great Again (MAGA, por sus siglas en inglés), ha sostenido que «es un honor bien merecido tener a Susie como la primera mujer jefa de gabinete en la historia de EEUU» y ha afirmado que no le «cabe duda de que hará» que el país «se sienta orgulloso».

El ‘número dos’ de Trump, J.D. Vance, ha celebrado la decisión, considerando que «es una gran noticia» porque Wiles «ha sido un gran activo» para el expresidente durante la campaña y también «lo será» en la Casa Blanca. «Además, es muy buena persona. ¡Adelante!», ha reaccionado a través de su perfil en la red social X.

Wiles es una activista republicana respetada en el estado de Florida, donde también se ha trabajado en la campaña de Ron DeSantis para gobernador, si bien dejó su equipo en medio de un aumento de las tensiones. El cargo de jefatura de gabinete es uno trabajo influyente dentro de la Casa Blanca, puesto que tendrá la tarea de gestionar al futuro mandatario y su equipo, que en ocasiones tiene facciones enfrentadas.

Durante el primer mandato de Trump, hubo cuatro jefes de gabinete. Su primera elección, Reince Priebus, duró seis meses antes de ser sustituido por John Kelly, que desde entonces se ha convertido en un firme crítico del exdirigente estadounidense, recoge el diario ‘The Hill’.

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Abinader entrega muelles en Río San Juan y Cabrera para la pesca

NAGUA.- El presidente Luis Abinader inauguró este domingo los muelles pesqueros de Río San Juan y Cabrera, que marcan el inicio de una pesca más segura, activa y productiva y ofrecen nuevas oportunidades para el turismo local.

Ambas obras se enmarcan en el Plan Nacional de Rehabilitación, Remozamiento y Construcción de Muelles Pesqueros.

En el acto, el presidente Abinader instruyó al director de Autoridad Portuaria Dominicana, Jean Luis Rodríguez, para que, en conjunto con la alcaldía municipal, realicen un diseño de un mirador en el área donde se construyó el muelle, que sirva de esparcimiento y ocio sano para las familias de la zona.

El mandatario dijo no entender cómo se podía mantener una forma de vida como lo es la actividad pesquera en una comunidad por tanto tiempo, sin una acción que diera respuesta a esa demanda.

El jefe de Estado destacó algunas de las obras que el Gobierno ha ejecutado y otras en proyecto en este municipio, tales como la reconstrucción del hospital, la intervención de la Laguna Gri-Gri y el acueducto.

El Muelle Turístico y Pesquero de Río San Juan, una obra esperada por más de 50 años por los munícipes, tendrá la capacidad para albergar hasta 200 embarcaciones simultáneamente, con 70 zonas de atraque clasificadas para distintos usos.

Este proyecto ha sido posible gracias a una inversión de RD 183 millones. La obra transformará de forma positiva al sector pesquero de Rio San Juan y a la región, quienes tenían que atravesar cientos de kilómetros para que sus productos fueran descargados en Puerto Plata y Luperón.

RIO SAN JUAN

De su lado, el director de Autoridad Portuaria Dominicana indicó que esta obra había sido anhelada por los pescadores desde los años 70 y en esta gestión de gobierno encontró un puerto seguro donde llegar para hoy, con júbilo, celebrar este nuevo capítulo.

Recordó que el presidente Abinader, durante su campaña, se comprometió a construir este muelle para Río San Juan y hoy, de manera contundente, ha demostrado que cuando se cree en un compromiso y se trabaja por alcanzarlo, se convierten en realidades que transforman vidas y comunidades.

Asimismo, el alcalde de Río San Juan, Alan Checo, agradeció al Gobierno del presidente Abinader por hacer realidad esta obra para los pesqueros y por impulsar la transformación de este municipio.

CABRERA

La construcción del muelle pesquero en Cabrera consta con dos espigones, cuatro pasarelas con un área total de 179.95 metros cuadrados y además tiene una capacidad para 5 embarcaciones de mayor calado y 22 embarcaciones de menor calado, que de manera simultánea proporcionarán a los pescadores las condiciones necesarias para llevar a cabo su labor de manera más eficiente.

Este proyecto, esperado por más de 20 años, ha sido posible gracias a una inversión aproximada de RD 63 millones. La obra, es sinónimo de cumplimiento y representa un nuevo capítulo que marca el inicio de una pesca más segura, activa y productiva y por demás, un sueño hecho realidad para la comunidad de Cabrera.

Mientras que, en la inauguración del muelle pesquero de Cabrera, el director ejecutivo de Autoridad Portuaria destacó las grandes acciones y realidades que ha venido realizando el Gobierno del presidente Abinader para dignificar la vida de los hombres y mujeres del país.

El presidente de la Cooperativa de Pescadores, Ramón Rondón, dijo que este muelle es un viejo anhelo de la comunidad y de los 168 pescadores matriculados.

Mientras que, el alcalde de Cabrera, Marlon Arias, expresó que esta obra había sido un reclamo de más de 20 años y hoy se constituye en realidad. Agradeció el apoyo que el presidente Abinader ha dado al municipio, con obras como el malecón, el hospital, asfaltado de carreteras, parques y otras.

of-am

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Primer Ministro Haití seguirá en Puerto Rico, su futuro es incierto

San Juan, 6 mar.-  El futuro del primer ministro de Haití, Ariel Henry, es hoy incierto luego de que en la víspera el avión que lo transportaba desde Estados Unidos hacia Puerto Príncipe terminara aterrizando en Puerto Rico.

Contrario a informes en el sentido de que Henry se proponía solicitar asilo político en esta nación del Caribe, bajo la dominación colonial de Estados Unidos, el secretario de Estado isleño, Omar J. Marrero, negó que se estuviera tramitando tal solicitud.

Reconoció, no obstante, que ese es un trámite que atenderían las autoridades federales, que en la actualidad brindan protección al primer ministro haitiano desde que poco después de las 18:00, hora local; del martes el avión que lo llevaba a Puerto Príncipe terminó desviado hacia el aeropuerto internacional de Isla Verde, en Carolina, contiguo a San Juan.

Medios puertorriqueños se han hecho eco de informes periodísticos de la Florida en el sentido de que el gobierno estadounidense le propuso a Henry renunciar al cargo.

NO SE LE PERMITIÓ ENTRAR A REPÚBLICA DOMINICANA

El funcionario haitiano viajaba desde Nueva Jersey hacia Puerto Príncipe, donde no se le permitió a aterrizar, tampoco en la República Dominicana por carecer de un plan de vuelo definido, por lo que terminó en Puerto Rico.
Portavoces de la comunidad haitiana en San Juan han manifestado sus deseos de que Henry abandone lo antes posible la capital puertorriqueña.

rgh/nrm

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Libertad de expresión sin brújula

POR: HANNA BUENO

La República Dominicana ha logrado una de las aperturas democráticas más notables de América Latina. Atrás quedaron las épocas en que opinar podía costar la vida o la libertad. Hoy, con una penetración de internet del 88.6% (más de 10.2 millones de usuarios en un país de aproximadamente 11.5 millones de habitantes), el país supera ampliamente el promedio global y lidera la conectividad en el Caribe. Cualquier persona con un teléfono inteligente tiene una tribuna de alcance masivo que los grandes medios del siglo XX jamás soñaron.

Sin embargo, esta democratización acelerada de la palabra ha puesto al descubierto una paradoja peligrosa: nunca había sido tan fácil hablar, pero nunca había sido tan difícil ser escuchado con rigor. El verdadero debate ya no es solo defender la libertad de expresión frente al Estado, sino cómo evitar que se degrade en ruido, desinformación y degradación cultural en una sociedad con persistentes déficits educativos.

El desfase legal, la mordaza y el fantasma del caos

El marco jurídico vigente es obsoleto. El Artículo 49 de la Constitución prohíbe la censura previa, pero la principal norma que regula la materia sigue siendo la Ley 6132 de 1962. Esta brecha impulsó el proyecto de Ley Orgánica de Libertad de Expresión y Medios Audiovisuales, presentado en 2025.

La iniciativa busca modernizar la regulación del entorno digital y transparentar el uso de la publicidad estatal. Sin embargo, la posible creación de entes reguladores con poderes sancionatorios —incluyendo suspensiones de hasta 90 días— ha generado legítimas alertas en la sociedad civil y el periodismo independiente. El temor es fundado: en manos politizadas, cualquier organismo de control puede convertirse en una “ley mordaza” moderna.

Pero el dilema es perverso. Aunque la ley se convierta en una mordaza estatal, la ausencia absoluta de regulación nos condenaría exactamente al mismo caos destructivo. El vacío normativo deja el ecosistema de la información a merced de la difamación impune, el canibalismo digital y la anarquía informativa. Estamos atrapados en una trampa perfecta: el exceso de control estatal ahoga la democracia, pero la falta total de reglas la desintegra.

La erosión de la confianza en los medios tradicionales

El auge de influencers y opinadores digitales responde, en gran medida, al colapso de credibilidad de los medios clásicos. Según el Reuters Institute Digital News Report, la confianza global en las noticias tradicionales ronda el 40%. En República Dominicana, encuestas locales revelan que más de la mitad de la población desconfía de la imparcialidad de noticieros y prensa escrita.

Esta pérdida de confianza tiene causas concretas: la dependencia histórica de contratos de publicidad estatal, la desconexión con las realidades periféricas y la tendencia al sensacionalismo y el clickbait para competir con la inmediatez de las redes. Como resultado, muchos ciudadanos han migrado hacia voces sin filtro en las plataformas digitales, aunque estas frecuentemente carezcan de rigor periodístico.

La tormenta perfecta: baja educación y difusión masiva

El problema se agrava por la combinación explosiva entre alto acceso digital y bajo nivel educativo. Los resultados del Programa PISA de la OCDE muestran que solo alrededor del 25% de los estudiantes dominicanos alcanza el nivel mínimo en comprensión lectora, mientras que el 75% permanece por debajo del umbral básico. Paralelamente, los dominicanos pasan en promedio más de 3 horas y 45 minutos diarios en redes sociales.

Esta combinación genera consecuencias previsibles:

  • El algoritmo vence al criterio crítico.
  • La chabacanería, la difamación y el morbo se monetizan mejor que el análisis serio.
  • Los rumores falsos se propagan hasta siete veces más rápido que las rectificaciones.
  • La impunidad en agresiones contra el honor y la intimidad —especialmente de menores— se ampara bajo el escudo de la “libertad absoluta”.

 

Visión de futuro: la verdad como bien de lujo y segregación social

Hacia el final de la década, se proyecta que cerca del 80% del contenido en internet será generado o asistido por inteligencia artificial. En ese escenario de saturación extrema, el recurso más escaso ya no será la información, sino la atención y la capacidad de concentración.

La atención se convertirá en la divisa premium: el contenido más exitoso será el que logre captar y retener la mirada con estímulos cada vez más escandalosos o hiperpersonalizados. Paradójicamente, la verdad verificada y certificada pasará a ser un bien de lujo, accesible principalmente a través de suscripciones a plataformas y filtros humanos confiables.

Este fenómeno profundizará una brecha económica, social y democrática muy peligrosa. La verdad quedará secuestrada detrás de muros de pago (paywalls) accesibles solo para las clases altas, creando una élite informada y refugiada en ecosistemas cognitivos limpios. Por el contrario, las clases sociales más vulnerables y desfavorecidas quedarán confinadas al flujo gratuito de la «basura digital»: desinformación masiva, morbo y manipulación algorítmica. La desigualdad ya no será solo de ingresos o servicios, sino del acceso mismo a la realidad.

La guerra cultural: peones tontos en un tablero global

Este escenario ha desatado una encarnizada batalla pública en el país entre los sectores tradicionales que exigen un control estricto de las plataformas y los ciber-libertarios que defienden el libre albedrío digital. Ambos bandos creen estar librando una gesta local heroica, pero en realidad solo reproducen un conflicto geopolítico global diseñado en los laboratorios de Silicon Valley y Pekín.

Lo irónico y verdaderamente alarmante es que quienes luchan a favor y en contra de estas regulaciones están siendo aún más tontos que las propias masas a las que pretenden pastorear. Mientras debaten con fervor provinciano sobre quién debe tener la brújula moral de la ley, ignoran que el verdadero control ya no le pertenece al Estado ni a los ciudadanos, sino a las arquitecturas algorítmicas globales. Disputan las migajas de un poder de control que ya caducó, actuando como peones útiles de una maquinaria transnacional que lucra precisamente con su polarización y su ceguera.

Hacia una libertad responsable

La libertad de expresión es el oxígeno de la democracia, pero no es un derecho absoluto. Sus límites legítimos se encuentran en el respeto a la dignidad humana, el honor de las personas y la protección de los más vulnerables.

El reto que enfrenta República Dominicana no se resuelve con leyes punitivas que asfixien la crítica ni con un laissez-faire digital que fomente el caos. La solución requiere tres ejes simultáneos:

  1. Medios tradicionales que recuperen credibilidad mediante ética, rigor investigativo y transparencia financiera.
  2. Una reforma educativa urgente que priorice el pensamiento crítico y la alfabetización mediática frente a los algoritmos.
  3. Un marco legal moderno que sancione abusos reales sin convertir al Estado en un censor ni dejar que el vacío legal pudra la convivencia social.

Democratizar la palabra sin democratizar primero la educación es una receta segura para la degradación cultural y el apartheid cognitivo. Una sociedad que no piensa críticamente en la Era de la saturación está condenada a ser esclava del algoritmo y del mejor postor de su atención. La verdadera libertad de expresión del siglo XXI no será solo el derecho a hablar, sino la capacidad colectiva de pensar, discernir y dialogar con altura.

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La justicia frente a la ilusión de la neutralidad tecnológica

POR CARLOS SALCEDO

La publicación de Magnifica Humanitas, primera encíclica del papa León XIV, llega en un momento singular de la historia. Nunca la humanidad había dispuesto de herramientas tan poderosas para procesar información, anticipar conductas y automatizar decisiones. Sin embargo, pocas veces había enfrentado con tanta intensidad una pregunta tan antigua como decisiva: ¿qué significa ser humano en una época dominada por el cálculo?

La inteligencia artificial constituye una de las mayores conquistas intelectuales de nuestro tiempo. Sus aplicaciones prometen avances extraordinarios en la medicina, la educación, la investigación científica y la administración pública. Pero toda civilización termina siendo juzgada no por la sofisticación de sus herramientas, sino por la sabiduría con que decide utilizarlas.

Por ello, la cuestión fundamental no consiste en determinar hasta dónde puede llegar la tecnología, sino en recordar qué cosas jamás deben quedar sometidas a ella.

León XIV sitúa el debate en su verdadera dimensión. El problema no es tecnológico; es antropológico. No gira en torno a las capacidades de las máquinas, sino alrededor de los límites que una sociedad debe preservar para proteger la dignidad de la persona humana.

Cuando el cálculo pretende sustituir a la conciencia

Vivimos en una época fascinada por los datos. Se nos promete una racionalidad más eficiente, decisiones más precisas y una capacidad inédita para gestionar la complejidad del mundo. Sin embargo, esa promesa encierra una ilusión peligrosa: creer que toda realidad humana puede traducirse en información procesable.

Los algoritmos identifican patrones. Calculan probabilidades. Correlacionan variables. Pero no conocen la compasión. No experimentan el sufrimiento. No sienten el peso moral de una decisión ni la responsabilidad inherente al acto de juzgar.

La justicia pertenece a una dimensión distinta.

Puede servirse del cálculo, pero no puede ser sustituida por él.

La inteligencia artificial puede asistir al razonamiento jurídico; jamás reemplazar la prudencia que exige ponderar derechos, comprender circunstancias y reconocer la singularidad irrepetible de cada ser humano.

La verdad en tiempos de ruido

Papa León XIV

Durante su reciente visita a España, León XIV formuló una advertencia que trasciende el ámbito religioso y alcanza el corazón mismo de la vida democrática. Recordó que la verdad no se mide por el ruido de las plataformas digitales ni por las métricas de popularidad, sino por el respeto irrestricto de la dignidad humana.

La observación resulta particularmente pertinente en una época donde la velocidad suele imponerse a la reflexión, la viralidad a la verificación y la emoción al razonamiento.

Con frecuencia, aquello que se convierte en tendencia es confundido con la verdad. Lo más compartido parece adquirir autoridad por el simple hecho de ser ampliamente difundido. Sin embargo, la historia enseña exactamente lo contrario: las grandes conquistas de la libertad y de los derechos humanos nacieron muchas veces como posiciones minoritarias frente a consensos dominantes profundamente equivocados.

La verdad nunca ha dependido de algoritmos de popularidad.

El derecho como refugio de la dignidad

En esa misma visita, el Pontífice recordó que la ley es insuficiente si no se convierte en un instrumento vivo de justicia real.

La afirmación interpela directamente a los sistemas jurídicos contemporáneos. Ninguna sociedad se vuelve más justa por el simple hecho de multiplicar leyes o perfeccionar procedimientos. La legalidad constituye una condición indispensable para la convivencia democrática, pero no puede transformarse en un fin en sí misma.

El derecho existe para servir a las personas.

Cuando la norma pierde contacto con la realidad humana que pretende ordenar, conserva su validez formal, pero comienza a erosionar su legitimidad moral. Allí aparece el riesgo del formalismo vacío: un sistema que funciona correctamente desde el punto de vista procedimental mientras fracasa en su misión esencial de proteger la dignidad humana.

jpm-am 

La gobernanza ambiental exige otro camino

Mientras mucha gente sigue distraída, cada vez más territorios levantan su voz en defensa del medio ambiente. Así está ocurriendo en las cordilleras Septentrional y Central, y en Barahona.

Lo que sucede en San Juan, Barahona, Dajabón, Santiago Rodríguez y la cordillera Septentrional no debería leerse como una suma de protestas aisladas. Tampoco como una moda ambientalista ni como resistencia al desarrollo.

Hay algo más profundo en marcha: comunidades están diciendo, con distintos acentos y desde diversos paisajes, que no se debe seguir decidiendo sobre el agua, los bosques, la tierra y la vida local sin escuchar a quienes habitan esos territorios.

En esas comunidades están reclamando porque sienten amenazas sobre fuentes de agua, montañas, cuencas, áreas agrícolas, bosques y modos de vida. Reclaman porque entienden que no se debe sacrificar el futuro en nombre del crecimiento.

San Juan se expresó con fuerza y espera un decreto que le dé tranquilidad. Barahona y la Región Enriquillo acaban de levantar la voz frente a proyectos mineros y operaciones que consideran amenazantes para acuíferos, la biodiversidad, la salud y el turismo. En Santiago y Puerto Plata reclaman garantías formales para impedir minería en zonas sensibles.

En Dajabón, en las cuencas de Masacre y Artibonito, defienden de la minería un área que es Reserva de Biosfera y Madre de Aguas. Mientras en la zona alta de Santiago Rodríguez se reclama por la tranquilidad de quienes han defendido los recursos naturales durante muchas décadas. Pero también quieren alargar la vida de la presa de Monción y garantizar el agua que necesitan en varias provincias de la región.

Aunque cada territorio tiene su historia, sus actores y sus urgencias, todos comparten una misma advertencia: sin agua, sin suelo, sin bosques y sin confianza social, no hay desarrollo sostenible.

Esas comunidades conectan con la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030. En ese documento se refiere el medio ambiente como condición para el desarrollo. En la END se habla de manejo sostenible, gestión de riesgos, adaptación al cambio climático, producción responsable y participación social.

Incluso, la Meta RD 2036, con su propósito de duplicar el PIB, crear empleos, elevar salarios y mejorar la competitividad, se carga de realidad cuando responde a cómo se crece, dónde se crece, a costa de qué y -en nombre de la democracia- con quiénes se decide.

La verdad es que, un país puede aumentar su producto interno bruto y, al mismo tiempo, destruir las bases naturales que sostienen su economía. Puede levantar hoteles y perder playas. Puede abrir minas y comprometer ríos. También puede expandir la agroindustria y agotar suelos. Puede construir infraestructura y aumentar vulnerabilidad climática. Pero, en lugar de desarrollo, eso sería endeudarse con el futuro.

La gobernanza ambiental exige otro camino: información temprana, estudios independientes, consulta real, transparencia documental y garantías jurídicas. No basta decir que un proyecto cumple requisitos técnicos. También hay que demostrar que respeta la vocación del territorio, que no pone en riesgo bienes comunes y que cuenta con legitimidad social.

Rafael Alberto Pérez recuerda que la estrategia no debe reducirse a cálculo; implica relación, escucha y construcción de sentido. Jesús Martín-Barbero enseñó que la comunicación verdadera no se produce sólo desde oficinas o vocerías, sino desde las mediaciones de la vida cotidiana. Y Amartya Sen nos recuerda que desarrollo es expansión de capacidades y libertades.

Necesitamos escuchar a esos movimientos. Necesitamos entender que defender el ambiente no es negar el progreso sino aplicar límites, ética y arraigo. La agenda ambiental dominicana debe ocupar el centro de las decisiones públicas.

Hace falta ordenar el territorio con seriedad. Definir zonas no negociables. Proteger cuencas. Fortalecer la evaluación ambiental. Transparentar concesiones. Revisar permisos donde haya dudas razonables. Incorporar veeduría social. Y, sobre todo, reconocer que las comunidades son guardianas de información que muchas veces no aparece en los informes.

La democracia también se mide ahí. No solo en las urnas. Se mide en la capacidad de escuchar cuando un pueblo dice: esa montaña nos da agua; ese río nos sostiene; esa tierra produce comida; ese bosque protege nuestra vida.

La END 2030 ya trazó una ruta. La Meta RD 2036 puede actualizarla y darle impulso. Pero ningún plan será verdaderamente grande si se construye de espaldas a los territorios.

info@nestorestevez.com   

jpm-am

La lentitud de la agonía

I. El tiempo como verdugo: las formas del deterioro

La agonía lenta es un territorio inhóspito donde el tiempo se despoja de su neutralidad y se convierte en verdugo. Hay enfermedades fulminantes que, como relámpagos trágicos, consumen su curso en un destello de brevedad; otras, en cambio, se instalan en el cuerpo con la paciencia cruel de lo irreversible. Extienden su sombra sobre los días, transformando la existencia en un proceso de desgaste que parece desafiar la noción misma del fin.

En el primer umbral encontramos el estadio final del Alzheimer, ese abismo que despoja al ser humano de su memoria y de su identidad, dejándolo varado en el olvido de sí mismo. En el segundo, habitan los cánceres avanzados, cuyos dolores constantes se arraigan en la carne como brasas encendidas que ninguna tregua logra apagar.

II. El calvario del cuidador y el simulacro del amparo

Los familiares, convertidos en testigos impotentes de esta tragedia, se ven obligados a habitar el duelo antes de la muerte. Asumen el rol de guardianes de un ser querido que ya no puede atender ni sus necesidades más elementales, una transición que fractura el alma. Quienes poseen recursos económicos optan, a menudo, por el ingreso en instituciones privadas; asilos donde la rutina institucionalizada erige un simulacro de cuidado.

Sin embargo, ni el oro ni el aislamiento logran detener el deterioro. Allí, la postración prolongada abre paso a nuevas y lúgubres formas de sufrimiento: las escaras se transforman en llagas profundas, heridas que horadan la piel hasta rozar el hueso, como si el cuerpo, cansado de resistir, decidiera desmoronarse desde sus propios cimientos.

III. El desamparo institucional y la paradoja constitucional

En el sistema hospitalario, la respuesta suele ser el rechazo velado o explícito: los pasillos carecen de espacio para quienes ya no pueden ser curados, sino meramente paliados. La medicina, en su acepción más técnica, se rinde ante la evidencia de que no hay más que ofrecer que un alivio transitorio, un calmante que apenas roza la superficie de un dolor metafísico y físico.

Surge entonces la pregunta inevitable, aquella que perturba el silencio de las salas de espera: ¿puede llamarse digna una supervivencia que consiste únicamente en resistir en la penumbra del sufrimiento y la impotencia? Nuestra Constitución proclama la dignidad como un derecho fundamental e inalienable, pero la realidad hospitalaria y doméstica se obstina, con fría elocuencia, en demostrar lo contrario.

IV. El dilema moral: la eutanasia y el ruego por el fin

De este desamparo brota la duda moral y jurídica: ¿es justa la prohibición absoluta de la eutanasia, incluso cuando el propio paciente, en pleno uso de su razón y salud, ha dejado constancia de su voluntad inequívoca de no prolongar una existencia maldita por el tormento? La respuesta no es sencilla, pues colisiona con dogmas ancestrales, pero el dilema se agiganta y se desgarra en la conciencia de quienes ven a su ser amado consumirse en una pira de dolor diario.

Es una verdad dolorosa de admitir, pero en esos escenarios de quiebre, los familiares terminan implorando a Dios que ponga fin a la vida. No hay malicia en ese ruego; es el grito de compasión de quien comprende que la agonía lenta no solo devasta al enfermo, sino que hiere, fragmenta y erosiona la salud física, emocional y espiritual de todo su entorno.

V. La mirada desde el abismo: legislar frente al dolor real

Por ello, resulta imposible juzgar a quienes defienden el derecho a una muerte digna. No es lo mismo legislar desde la fría simetría de un despacho o la abstracción de una curul, que contemplar, noche tras noche, el rostro desencajado de un ser querido que ha sido abandonado por la esperanza.

El verdadero peso de la impotencia solo lo conocen aquellos que lo cargan sobre sus hombros durante semanas, meses o años. En ese peso muerto se revela la verdad más cruda de nuestra condición: la lentitud de la agonía es una forma de muerte que se prolonga en el tiempo, un tránsito sin horizonte donde la vida deja de ser tal para convertirse en un eco lejano y distorsionado de sí misma.

VI. Filosofía de la dignidad versus persistencia biológica

La dignidad humana es mucho más que un enunciado jurídico o una proclama retórica; es la esencia misma de lo que nos constituye como personas. La filosofía occidental, en un arco que va desde la virtud de Aristóteles hasta la acción y el reconocimiento de Hannah Arendt, nos recuerda que la dignidad no se mide por la mera persistencia de las funciones biológicas, sino por la posibilidad de habitar el mundo con sentido, libertad y autonomía.

En el contexto del sufrimiento terminal, la dignidad se transforma en un espejo incómodo que nos obliga a cuestionar si prolongar la vida a cualquier costo honra la santidad de la existencia o si, por el contrario, la traiciona y la envilece.

VII. Los pilares de la ética contemporánea

La ética contemporánea nos invita hoy a rescatar la dignidad de su letargo estático y a entenderla como un principio práctico, dinámico y compasivo que debe guiar las decisiones bioéticas. Esta visión moderna articula cuatro pilares fundamentales que la sociedad ya no puede soslayar:

·         La autonomía personal: Postula que respetar al individuo implica reconocer su derecho soberano a decidir sobre el destino de su propio cuerpo y su biografía.

·         La calidad de vida: Entiende que la supervivencia desprovista de un mínimo bienestar físico y emocional es una condena, no un regalo.

·         La justicia social: Denuncia cómo la desigualdad económica convierte la agonía de los más pobres en un castigo doble, desprovisto incluso del consuelo paliativo.

·         La responsabilidad colectiva: Nos recuerda que una sociedad civilizada no se mide por cómo prolonga la vida de sus ciudadanos, sino por cómo ampara y respeta su derecho a bien morir, evitando el abandono y la marginación en el tramo final del camino.

VIII. Reflexión final: El último acto de compasión y la deuda colectiva

Contemplar la lentitud de la agonía es, en última instancia, asomarse al misterio más sombrío de la condición humana: aquel donde la medicina y la ley, diseñadas para proteger al hombre, pueden convertirse de manera involuntaria en los instrumentos de su propio suplicio.

Cuando el cuerpo se transforma en una cárcel de dolor indómito y la mente en un testigo atrapado, la insistencia en retener el aliento biológico roza los linderos de la crueldad. Es en este punto de quiebre donde descubrimos que la dignidad no puede ser solo un asunto individual, un peso que el enfermo y su familia carguen en la soledad de su desamparo; es, ante todo, un eco que interpela a la colectividad.

La sociedad tiene el deber ineludible de garantizar las condiciones estructurales, afectivas y médicas que permitan a cada persona vivir y morir con respeto, proscribiendo para siempre el abandono sistemático y la marginación a la que hoy se condena a los enfermos terminales.

Comprender esto no es claudicar ante la muerte, sino reconciliarse con los límites de la vida y asumir nuestra responsabilidad común. Quizás el acto de amor más elevado, la mayor manifestación de justicia y el pacto social más honesto no consistan en encadenar al ser humano a un latido agónico bajo la mirada indiferente del mundo, sino en tener la lucidez, el amparo institucional y la compasión necesarias para asumir que, a veces, la verdadera dignidad no radica en forzar la resistencia hasta el horror, sino en saber abrir colectivamente la puerta para dejar ir en paz.

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Banco Popular gana primer lugar por Tarjeta Débito Digital

SANTO DOMINGO. – El Banco Popular Dominicano obtuvo el primer lugar en los premios Latam Digital 2026, celebrados en Bogotá, Colombia, gracias a su innovadora Tarjeta de Débito Digital, una solución que forma parte de su estrategia de transformación y modernización de servicios financieros.

La entidad financiera fue distinguida en las categorías de Innovación Disruptiva del Año y Transformación Digital del Sector Financiero, consolidando su liderazgo regional en el uso de tecnologías aplicadas a la banca digital. Asimismo, recibió un tercer lugar en la categoría de Solución Financiera Más Disruptiva.

El proyecto premiado se basa en la emisión y gestión de tarjetas de débito digitales a través de la App Popular, permitiendo a los clientes solicitar, activar y utilizar su tarjeta directamente desde sus dispositivos móviles, sin necesidad de acudir a una sucursal bancaria. Esta herramienta facilita pagos en comercios físicos y digitales, avances de efectivo y vinculación con billeteras electrónicas.

De acuerdo con la entidad, la iniciativa ya ha sido adoptada por decenas de miles de usuarios, reflejando la creciente tendencia hacia la digitalización de los servicios bancarios en la región.

Este reconocimiento se suma a otros galardones obtenidos por el banco en el mismo certamen, reafirmando su apuesta por la innovación, la inteligencia artificial y la mejora continua de la experiencia del cliente.

La Tarjeta de Débito Digital se enmarca dentro de una estrategia más amplia del Banco Popular orientada a fortalecer la inclusión financiera y agilizar los procesos de contratación de productos bancarios mediante canales digitales.

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Fundación Sinfonía presentará en RD orquesta de Carnegie Hall

SANTO DOMINGO.- La Fundación Sinfonía anunció la presentación en República Dominicana de la reconocida National Youth Orchestra 2 (NYO2) de Carnegie Hall, una de las agrupaciones juveniles más destacadas del ámbito de la música clásica internacional.

Integrada por más de 90 jóvenes músicos estadounidenses, con edades comprendidas entre los 14 y 16 años, la orquesta ofrecerá dos conciertos en el país durante el mes de agosto. La primera presentación tendrá lugar el domingo 2 de agosto en la Sala La Restauración del Gran Teatro del Cibao, en Santiago, mientras que la segunda se celebrará el lunes 3 de agosto en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, en Santo Domingo.

Los conciertos estarán dirigidos por la reconocida directora Mei-Ann Chen, cuya trayectoria incluye colaboraciones con importantes agrupaciones sinfónicas de América y Europa. Como artista invitada participará la violinista Tessa Lark.

El repertorio incluirá obras emblemáticas como Danzón No. 2, del compositor mexicano Arturo Márquez; Sky, de Michael Torke; An American in Paris, de George Gershwin; y Pines of Rome, del italiano Ottorino Respighi.

La NYO2 fue creada por el Weill Music Institute de Carnegie Hall con el propósito de impulsar el desarrollo artístico de jóvenes talentos provenientes de diversas comunidades de Estados Unidos, brindándoles formación de alto nivel y oportunidades de intercambio cultural a través de giras internacionales.

Con esta iniciativa, la Fundación Sinfonía reafirma su compromiso de acercar al público dominicano propuestas artísticas de excelencia y de promover el fortalecimiento de la educación y el intercambio cultural mediante la música.

Las entradas para ambos conciertos ya están disponibles y tienen precios que oscilan entre RD$610 y RD$3,965, a través de Uepa Tickets, los establecimientos CCN, la Fundación Sinfonía y la boletería del Teatro Nacional.

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OPINIÓN: Cuando el Gobierno falla la diáspora resuelve

El Estado dominicano tiene ministerios para todo. Salud, Educación, Vivienda, Obras Públicas. Pero cuando hay un enfermo grave, cuando se cae una escuela, cuando el huracán se lleva un techo, la gente no llama al ministro. Llama a Nueva York. Llama a Boston. Llama a Madrid.

El hospital no tiene tomógrafo. El seguro no cubre la quimio. El paciente se muere en una camilla de pasillo. Entonces aparece el giro de US$2,000 de la hija en Lawrence. Paga la clínica privada, compra el medicamento y trae el médico de fuera. El Gobierno inaugura el hospital. La diáspora lo hace funcionar.

La tanda extendida no tiene almuerzo. La escuela no tiene abanicos. La maestra pide “colaboración” para la pintura. Quien resuelve es el hermano en el Bronx que manda los US$300 mensuales. Compra uniformes, paga internet, mete a los sobrinos en colegio privado. El Estado anuncia “revolución educativa”. La diáspora paga la revolución.

EL AUTOR es periodista, jefe de redacción de Almomento.net. Reside en Nueva York.

Pasan Fiona, Laura, Elsa. El techo de zinc vuela y Promese/CAL llega tres meses después con una promesa. La familia no espera. El primo en Perth Amboy deposita y a la semana hay blocks, varilla y cemento. El barrio se levanta porque llegaron remesas, no porque llegó el Plan Social.

EMPRENDE EL QUE SE FUE

El joven no consigue trabajo porque no tiene “cuña”. El Gobierno abre ferias de empleo para la foto. Quien de verdad genera el puesto es el dominicano en España que monta el salón, el car wash, la banca. Manda el capital, pone a la familia a administrar y deja 5 sueldos en el barrio. Eso no sale en las estadísticas del Ministerio de Trabajo. Pero llena platos.

Por qué pasa? Porque el Gobierno administra excusas. La diáspora administra soluciones. El burócrata pide licitación, estudio, comisión y foto. El dominicano de fuera ve el problema por WhatsApp a las 7am y a las 3pm ya resolvió con un MoneyGram.

Porque el Estado cobra impuestos pero no devuelve servicios. La diáspora no cobra nada y devuelve todo: medicinas, casas, títulos universitarios, tanques de agua, sillas de ruedas.

Eso significa que República Dominicana tiene dos gobiernos. Uno en el Palacio, con presupuesto y con deuda. Otro regado por el mundo, con sacrificio y con envíos. Uno promete. El otro cumple.

El día que la diáspora se canse, se apague el país. Porque aquí se gasta, pero allá se produce. Aquí se inaugura, pero allá se financia.

Cuando el Gobierno falla, la diáspora resuelve. Y lleva 40 años resolviendo lo que 40 gobiernos no han querido resolver.

Si el Estado tuviera vergüenza, por lo menos les diera las gracias sin cobrarles el ITBIS de la llamada.

Oneil Cruz se fractura la mano izquierda y va a IL de Pirates

PITTSBURGH — Los Pittsburgh Pirates colocaron al jardinero central Oneil Cruz en la lista de lesionados de 10 días, debido a una fractura en la mano izquierda.

Cruz se lesionó al deslizarse hacia el plato durante la cuarta entrada de la derrota ante Atlanta el sábado. Cruz estuvo disponible como corredor emergente el domingo y el club tenía la esperanza de que evitara ingresar a lista de lesionados. Sin embargo, pruebas adicionales revelaron fracturas no desplazadas entre el dedo anular y el meñique.

Esta medida, retroactiva al lunes, significa que los Pirates tendrán que intentar mantenerse en la contienda por la División Central de la Liga Nacional sin uno de sus bateadores más productivos. Cruz batea para .264, con 14 jonrones y 44 carreras impulsadas. Sus 98 ponches también lideran las Grandes Ligas.

Pittsburgh ascendió al utility Billy Cooke de la filial Triple-A de Indianápolis para ocupar el puesto de Cruz en el roster. Cooke batea .190 en 32 partidos esta temporada con Pittsburgh.

Los Pirates también pusieron al receptor Henry Davis en la lista de paternidad y ascendieron al catcher Rafael Flores Jr. de la filial Triple-A.

of-am

Gabby Arias estrena una colaboración con Alex Bueno

SANTO DOMINGO.- El merenguero Gabby Arias presentó su más reciente sencillo titulado «En qué fallé», una producción que marca su primera colaboración musical con el veterano intérprete dominicano Alex Bueno.

La unión artística surgió gracias a las gestiones de Ramón Azua y Yordy Torres, mánager del reconocido cantante conocido como El Mayimbito. Según explicó Arias, desde el primer momento Alex Bueno mostró entusiasmo por el proyecto.

«Cuando le presenté el tema a Alex le gustó y enseguida decidimos grabarlo. Es uno de esos conceptos en el merengue que ya muy pocos hacen. En la canción yo le hablo y Alex me responde, y creo que es un merengue que va a llegar lejos porque está muy bien producido», expresó Gabby.

La canción narra la historia de un hombre que, debido a sus constantes viajes de trabajo, descuida la relación con su esposa, quien encuentra apoyo emocional en un amigo cercano, desencadenando un desenlace inesperado.

Arias también agradeció a Alex Bueno por aceptar participar en la grabación pese al proceso de recuperación de salud que atraviesa desde el año pasado, calificando el gesto como un acto de gran generosidad.

«En qué fallé» es un merengue romántico escrito por Alexander Rodríguez y cuenta con arreglos de Darys Contreras. La mezcla estuvo a cargo de Juanchi Tavares, la masterización fue realizada por Raúl Canela y la ingeniería de sonido correspondió a José Silias. El tema fue grabado entre Noe Cid Studio, en Orlando, Florida, y Rapid Studio 440, en Nueva York.

Con este lanzamiento, Gabby Arias continúa consolidando su regreso a la escena musical dominicana, apostando por propuestas que fusionan la esencia del merengue tradicional con nuevas historias y colaboraciones de alto nivel. Además, adelantó que trabaja en futuros proyectos, entre ellos una posible bachata y una próxima grabación junto al merenguero Sergio Vargas.

of-am

Cuba: una crisis que ya no admite disfraces

Todo el que ha estado de visita en Cuba regresa con algo que contar. Algunos hablan de la hospitalidad de su gente, de la seguridad que todavía se percibe en sus calles o de las playas que continúan siendo un privilegio natural del Caribe.

Otros recuerdan el peculiar acento cubano, la música que brota en cualquier esquina y esa permanente inclinación hacia la rumba y la diversión, una especie de refugio emocional frente a las limitaciones de una realidad económica y social que ha marcado a varias generaciones.

Sin embargo, detrás de esa imagen que cautiva al visitante existe una realidad mucho más compleja. Cuba lleva más de seis décadas viviendo bajo un sistema político y económico que atribuye gran parte de sus dificultades al embargo impuesto por Estados Unidos.

Y aunque resulta imposible ignorar el impacto que han tenido las sanciones norteamericanas sobre la isla, también es cierto que el paso del tiempo obliga a realizar evaluaciones más profundas sobre las causas reales del deterioro que hoy experimenta el país.

Los cubanos ya conocen lo que significa enfrentar tiempos difíciles. La generación que vivió el llamado «Período Especial» sabe perfectamente de qué se trata. Aquella etapa comenzó a principios de los años noventa tras el colapso de la Unión Soviética, principal sostén económico de Cuba.

De la noche a la mañana desaparecieron los subsidios, el suministro de petróleo se redujo drásticamente, el transporte prácticamente colapsó y la escasez de alimentos alcanzó niveles alarmantes. Fueron años de enormes sacrificios para la población.

Pero la crisis actual parece superar incluso aquellos difíciles momentos. La diferencia es que ahora ocurre en un contexto regional y global completamente distinto. El mundo ha cambiado, la economía internacional funciona bajo nuevas reglas y la competencia por atraer inversiones, turismo y financiamiento es mucho más intensa.

La Cuba de hoy enfrenta una situación extremadamente delicada. Los apagones de largas horas se han convertido en parte de la rutina diaria de millones de ciudadanos. La escasez de alimentos afecta prácticamente todos los sectores de la población. Los combustibles son insuficientes no solo para alimentar las deterioradas plantas de generación eléctrica, sino también para mantener en funcionamiento el transporte público y gran parte de las actividades productivas.

A esto se suma un golpe particularmente doloroso para una economía que durante años apostó al turismo como principal fuente de ingresos. Diversas cadenas hoteleras españolas han comenzado a reducir o abandonar operaciones en la isla, una señal preocupante para un sector que ya venía registrando una significativa caída en la llegada de visitantes internacionales.

Las dificultades para realizar pagos internacionales, las restricciones financieras y las limitaciones derivadas de las sanciones estadounidenses han complicado aún más el panorama.

La situación se agravó con las medidas recientes adoptadas por la administración de Donald Trump . El endurecimiento de las restricciones financieras, las limitaciones a las remesas y los obstáculos para las transacciones internacionales han profundizado el aislamiento económico de la isla. Hoy, buena parte de los suministros que llegan a Cuba dependen de mecanismos excepcionales o de la ayuda humanitaria procedente de países como España, México y algunos otros aliados.

Nadie puede alegrarse por el sufrimiento de un pueblo que históricamente ha demostrado una enorme capacidad de resistencia. Cuba merece un futuro mejor. Pero también resulta evidente que el modelo que prometió prosperidad, igualdad y desarrollo no ha logrado cumplir esos objetivos. La realidad termina imponiéndose sobre los discursos.

Por eso, más que aferrarse a esquemas agotados o alimentar confrontaciones ideológicas que nada resuelven, lo que conviene es pensar en una transición ordenada, pacífica y participativa. Un proceso que permita abrir espacios para la inversión, la iniciativa privada, las libertades ciudadanas y el crecimiento económico sin traumas ni sobresaltos.

Porque al final de cuentas, más allá de las ideologías y de los conflictos geopolíticos, lo verdaderamente importante son los millones de cubanos que cada día luchan por vivir mejor en una isla que parece haber agotado la paciencia de la historia.

JPM