SAN JUAN DE PUERTO RICO.- El boxeador dominicano Delvin Rodríguez es aspirante a un título mundial y un ejemplo para la comunidad latina por superar los obstáculos del racismo y las barreras del idioma en Estados Unidos.
Rodríguez, con marca de 26 victorias, cinco reveses y tres empates, aspira al título ligero mediano de la Asociación Mundial de Boxeo en un encuentro el próximo 2 de junio contra el invicto estadounidense Austin Trout, en el Home Depot Center de la ciudad de Carson, en California.
El púgil relató que debido al estado económico que se vivía en su casa, en el sector pobre de Jánico, en la provincia de Santiago de los Caballeros, al norte de la República Dominicana, sus padres decidieron emigrar a Estados Unidos para probar suerte cuando él tenía 4 años.
El deportista entonces quedó junto a otros hermanos a cargo de una de sus abuelas hasta que sus padres regresaron a la República Dominicana cuando él tenía 9 años para recogerlos e irse con ellos al estado de Connecticut.
Rodríguez, de 31 años, sostuvo que sus padres decidieron irse al continente norteamericano y no a otro país porque "los Estados Unidos siempre ha sido el país de los sueños y de las posibilidades".
Al llegar a Estados Unidos, Rodríguez se encontró con un país totalmente diferente al que estaba acostumbrado, lejos de sus amigos, con un nuevo idioma por aprender y con el reto de adaptarse.
Rodríguez admitió que "ha sido una de las etapas más difíciles" de su vida, a la cual logró adaptarse luego de cinco años.
Recordó que al momento de llegar a Estados Unidos, el racismo contra los hispanos era más evidente que en la actualidad debido a que había una comunidad menor de latinos.
Fue entonces que Rodríguez, buscando la manera de mejorar su inglés, decidió a los 10 años, visitar junto a un amigo dominicano el gimnasio de Danbury de la Liga Atlética Policiaca en Connecticut, donde conoció al entrenador puertorriqueño Mike Salazar.
Rodríguez contó que el técnico boricua le ayudó a aprender a hablar inglés y así poder comunicarse con las demás personas en el mismo idioma.
"Fue mi padre, mi abuelo, mi amigo, mi todo. No solo me ayudó a desarrollarme como boxeador, sino como persona", reconoció.
El deportista caribeño acudía al gimnasio de espaldas a sus padres a los que les decía que iba a casa de un amigo.
Posteriormente, Rodríguez le confesó a su progenitora la actividad que realizaba, lo que ella apoyó desde el principio, relató el púgil.
Fue así que Rodríguez comenzó su carrera como aficionado a los 11 años. Compitió en peleas en Estados Unidos, pero nunca representó a la República Dominicana o a su país adoptivo en competencias internacionales hasta que a los 19 años debutó como profesional.
Rodríguez inició su carrera profesional el 30 de enero de 1999, cuando ganó una pelea por decisión unánime.
Desde ese entonces, ha conseguido una gran mayoría de las victorias de los combates en los que se ha enfrentado.
El 1 de agosto de 2009 tuvo la primera oportunidad de ir por un campeonato mundial, aunque perdió ante el sudafricano Isaac Hlatshwayo por decisión unánime.
Sin embargo, en las próximas semanas, tendrá otra oportunidad para convertirse en campeón.
"Gracias a Dios tenemos otra oportunidad y luchar por ese sueño. un oponente que tiene mucha experiencia, zurdo, que lo hace un poco incómodo, pero estoy muy enfocado y positivo de poder conseguir ese título que tanto he anhelado", afirmó.
Por su parte, su entrenador, el expúgil dominicano Fernely Feliz, aseguró que Rodríguez "tiene todas las cualidades para ser campeón mundial".
"Cuando un boxeador es dedicado, pues todo es posible. Tenemos que ir allá a dar el todo por el todo. condición fenomenal, gran trabajo. Las posibilidades son bien buenas", subrayó.
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