Cuando faltan algunos días para las próximas elecciones presidenciales en la República Dominicana, coincido con el Presidente del Movimiento Político “La Verdad” en que la fortaleza electoral del candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, tiene la dureza de la roca o del hormigón armado, porque ha resistido ráfagas de vientos huracanadas, movimientos telúricos, oleadas embravecidas desde los litorales del gobierno, como ningún otro candidato presidencial.
No obstante, el voto del pueblo se mantiene incólume, las fuerzas políticas y sociales que le apoyan continúan impertérritas hacia el poder, porque el dinero corruptor de las arcas del Estado puede comprar a los veleidosos, pero jamás a los hombres y mujeres de honor enpolítica.
A propósito, recuerdo que dijo Danilo: “El que se vende, no sirve el, ni quien lo compra tampoco”.
Los sectores populares en los que el candidato del PRD tiene una intención de votos por encima del 56 %, según estudios de mercado no contaminados, se deben a varios factores que vamos a analizar:
Hipólito y la plataforma electoral que lo sustenta representan el verdadero cambio de rumbo del pueblo dominicano, porque los candidatos oficialistas son la continuidad de un modelo de gobierno incapaz y corrupto.
La inseguridad ciudadana y los altos niveles de delincuencia han convertido las calles dominicanas en tierra de nadie y los dominicanos nos hemos vuelto una sociedad paranoica.
Los dominicanos, el ciudadano ordinario, el ciudadano de a pie, han perdido la fe en las instituciones que están bajo el poder despótico del PLD.
Realicé una visita a una humilde familia de la que soy amigo desde mi niñez, para pedirle el voto por Hipólito, me dijeron: “Doctor, no cuente esta conversación a nadie, ni tampoco esta visita, ni tiene que volver hasta pasadas las elecciones. Nosotros votaremos por el PRD, siempre lo hemos hecho, pero si lo saben esta gente del gobierno, nos quitan la Tarjeta”.
Les respondí: Muchas gracias, volveré después del 20 de mayo, les prometo una tarjeta con más dinero y con la libertad de conciencia, para que ustedes hagan lo que deseen, sin que medie el chantaje.”
Cuando a hombres y mujeres se les da un bien público y se les quiere secuestrar la conciencia, viven sin almas, como seres autómatas de carne y hueso.
La irritación es colectiva, la rabia no tiene límites, ni clases sociales; la indignación llega a niveles insospechados, lo que convierte el cambio verdadero en una necesidad nacional.
Todos estos factores inciden para que ningún dominicano ni dominicana vote para revalidar otro periodo de gobierno del PLD. Son éstas las razones que han fraguado la dureza del voto hacia Hipólito y el PRD.
Además de que el pueblo dominicano tiene constancia de que el gobierno de Hipólito, antes de darle el golpe de Estado financiero, tenía los destellos luminosos que lo equiparan a los mejores en toda la historia dominicana. Su gobierno invirtió en toda la geografía nacional.
Hipólito Mejía es un hombre profundamente humano, humilde, serio, responsable, trabajador, incorruptible, solidario y con una gran solidez espiritual. Esta es la garantía al electorado nacional.
Dominicanos (as), ustedes son seres humanos nobles que siempre han puesto la patria por encima de las monedas judaicas, caminan hacia el 20 de mayo con sus votos metidos en la caja fuerte de su conciencia; esos votos no tienen precio ni se prestan, ni se venden.
Como dijo el líder eterno del PRD, Dr. José Francisco Peña Gómez: “El Tiempo destruye el engaño de los Joyeros infieles, ésos que venden a los pueblos al hajas de cobre, haciéndoles creer que el brillo momentáneo, corresponde al fulgor del Rey de los Metales”.
av/am
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