Cuando fundaron el PLD, surgió una esperanza en la nación. Había mistica de honestidad, sanos principios morales y cívicos, brisas de justicia social y libertad. Lo deducia del hecho de que su fundador, Juan Bosch, atacaba los que llamaba tutumpotes, ricos, avaros, oligarcas, que usaban los dineros del pueblo para sus actividades personales, negocios, mansiones, viajes, olvidando los pobres. Senti curiosidad por lo que enseñaban en sus escuelitas. Me emocionaban los jóvenes con cantaritas, pidiendo para ayudar su partido.
En esa organizacion politica, sobresalió un joven mulato, gentil, talentoso, de origen tan humilde, que podia tomarse como representante de esa clase: Leonel Fernández. Es “una minita” dijo Bosch. Lo orientó y condujo al poder. Al hacerlo, no pensó en los vacios de su formación ni en las debilidades de su personalidad. Tampoco en la fuerza de las lecciones balaguerista ni en poderosos que lo deslumbraran. Su desaparición fisica, facilitó la tarea de los que detectaron sus flaquezas.
Ya en el poder, se desvió del camino. Cambió de ideologia y prioridades. Fue Presidente de la República, en tres periodos. En el primero, estableció su negocio privado, la millonaria Fundacion Global, la mas próspera del país. Durante doce años, administró los bienes de la nación pensando más en cómo retener el poder que en elevar el nivel de vida de la mayoria. Se concentró en tres sectores: justicia, comunicacion y pobreza.
Abogado de profesión, sus conocimientos legales y politicos, los esgrimió para que el Poder Judicial se entregara al Ejecutivo. Colocó incondicionales que respondieran a sus intereses, en instituciones como el Congreso Nacional, Junta Central Electoral, Tribunal Superior Electoral, Suprema Corte de Justicia, Tribunal Constitucional, Cámara de Cuentas y hasta en partidos politicos. Estableció una especie de dictadura constitucional.
Su otra arma poderosa fue la comunicacion social. Con dominio de la oratoria, impresionaba los que creen que es sinónimo de sabiduria. Incentivó con poder y dinero a periodistas capaces de dejar de lado objetividad y ética profesional, para seguir sus direcctrices, confundiendo la masa popular.
De sus armas, la mas mortal fue mantener el pueblo sumergido en la ignorancia y pobreza. Sabía que asi obedecia con facilidad. De ahi, que su prioridad no fue educación ni producción. Una población bruta y con hambre, es facil de manejar y entretener con tarjetitas, limosnas yteorias bonitas, para luego conseguir su voto.
Sobre esas bases, es que hasta ahora han actuado los gobiernos del PLD. De sus filas han salido nuevos tutumpotes, multimillonarios y a quienes la vieja oligarquia, sonriente, le dió la bienvenida. ¡Vaya, homenaje a Bosch!. Hoy, tenemos una nacion de ricos, pobres e indigentes. Con aires dictatoriales, pues predominan los criterios personales sobre los normativos. Sienten temor para enfrentar antivalores como la corrupcion, drogas, inseguridad, delincuencia porque les permitieron tomar fuerza , para lograr sus fines. Hablan de macroeconomia estable pero la miseria es mayor. La educacion, produccion, campo, agricultura, nunca fueron prioridades.
Faltando dias para el cambio de mando, el Presidente hace inauguraciones de obras, pequeños recuerdos, “souvenirs”, enciudades por años descuidadas. Repite con vehemencia “estamos trillando un camino con desarrollo institucional, prosperidad economica, bienestar social, con un Estado democratico y respetuoso de las libertades publicas”. Oh. Dios!.
¿Dónde estarán trillando ese camino?. Talvés el próximo Presidente, Danilo Medina, lo encuentre. Quizás ahi tambien aparezcan, los sepultados principios de Bosch.
sp/am
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