Nueva York.-Con una cuasi vehemencia catilinaria; el presidente Leonel Fernández Reyna defendió la importación de ropas usadas a República Dominicana, y tal parece que, por conveniencia y astutamente, en su mensaje, quiso de establecer que “la fiebre no está en la sábana”.
Al hacer está defensa, el mandatario, también defendió la industria de embutidos, al decir que fue desatinado el generalizar sobre la mala calidad de esos alimentos; sector que, según su afirmación goza de “prestigio internacional”. Con esta defensa, el mandatario, según nuestra lectura, les dice a los dominicanos “coman su salami que, lo que no mata nos engorda”; en esto último nos referimos a la supuesta contaminación con heces fecales de varios de esos embutidos.
El mandatario que, regularmente no hace ponunciamientos ante trascendentales y nefastos acontecimientos acaecidos en República Dominicana, con sus declaraciones, mueve a suspicacias y nos hace reparar en que “tanta amabilidad nos confunde”. ¿Qué busca el presidente con estas declaraciones?
Creemos que el mandatario que no se ha inmutado ante la cadena de asesinatos contra nuestras mujeres, y mucho menos se sonrojó con la muerte a de cuatro jóvenes dominicanos durante la revuelta de Salcedo, de ninguna manera pretende descargar de conflitos al gobierno que se aproxima del licenciado Danilo Medina.
Por el contrario, el mandatario, cuyas características se corresponden todavía con la indiferencia de un adolescente neoyorquino; lo que hace es condicionar el camino para su repostuación presidencial del 2016. Es decir, que de manera oportunista quiere lucir como eladalid de ciertos sectores empresariales que, de aspirar nuevamentea la presidencia de la República; le darían irrestricto respaldo.
Que nadie se llame a engaños, las intervenciones del mandatario son sólo poses con las que, aparentemente, pretende hacernos creer que defiende al pueblo dominicano, y de paso, a ciertos grupos trascendentales del activismo commercial en República Dominicana.
Pero tal vez el presidente tenga razón en dudar de que las ropas de segunda mano estén contamindadas y produzcan enfermedades.
Además, aunque sólo sea en su conciencia retórica, Fernández Reyna sabe muy bien que en en país, y en su propio gobierno, se han introducido varias pacas que ya conforman nocivos empaques.
Ya en el exterior como en República Dominicana, hay varias pacas que se han convertido en paquetes y que han contaminado al pueblo dominicano. Estas contaminaciones de esos funcionarios y representantes del gobierno que, parecen venir en pacas. Y estas pacas a más de contaminaciones, han salidos excesivamente caras para el pueblo dominicano. Estas pacas conforman paquetes. Y, a fuerza de imponerse, nos han convertido en un país empaquetado, y atrapados por el desvalijamiento de las arcas del estado, yen consecuencia, el robo a los dineros de los contribuyentes. Estas pacas gubernamentales, si que son lesivas.
El pueblo dominicano que todavía permanece en estado límbico, todavía parece no tener la voluntad política para desmadejar o desatar los nudos que nos mantiene como un país que más que empacado, está empaquetado.
av/am
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