NEW YORK. Mirando las fotos de la ceremonia en el Palacio Nacional de la entrega de las memorias de los 8 años de progreso del doctor Leonel Fernández y su gente, pensé en que estarían incompletas en caso de que no incluyan la foto del presidente que más vueltas le ha dado al mundo a través de la internet.
La foto a la que me refiero es aquella que se tomó en el mismo palacio con Arturo del Tiempo y el hijo de éste, quienes llegaron al país como subproducto de gestiones que el propio Fernández hiciera durante el período de transición, tras haber ganado los comicios de 2004, cuando se marchó para España, huyéndole al acoso de los compañeros que buscaban nombramientos, mientras él buscaba inversionistas españoles para que sentaran reales en el país.
Estarían incompletas las memorias si no incluyen una foto de la torre Atiemar, el buque insignia de los edificios que motivaron al propio Leonel a reconocer como “El New York Chiquito” al polígono central de la capital, y por cuya construcción el señor Del Tiempo -hoy preso en su natal España por narcotráfico- se hizo merecedor del rango de coronel de la Policía Nacional.
Estarían incompletas si no dicen nada sobre el robusto puente en que se convirtió el país para el narcotráfico internacional y sobre lo mucho que ha crecido la drogadicción internamente, a tal punto que hoy asegura empleo a decenas de miles de criollos en unos 40 mil puntos de expendio de drogas que están distribuidos en todo el territorio nacional.
Estarían incompletas si el gobierno no reivindica y se jacta de las facilidades permitidas para desarrollar un nuevo y robusto nicho para la captación de impuestos con la conversión del país en un próspero exportador de metales, aunque extraídos mediante el robo de barandillas y cables de puentes, de tapas de alcantarillas, letreros, etc.
Estarían incompletas si no hablan de lo provechosa que ha sido la inseguridad en que se vive allá para el boom que ha tenido el negocio de importación e instalación de los alambres para trincheras que hoy coronan las altas paredes que rodean edificios y residencias, las alarmas, las cámaras de vídeos y las compañías de guachimanes, haciendo que sectores residenciales aparenten estar preparados para una guerra.
Estarían incompletas sin la mención del préstamo de los $130 millones de dólares de la Sun Land, que hay que aceptar que no fue préstamo sino algo así como un regalo del país para el manejo a discreción de esos fondos por parte de Félix Bautista, el carnal número uno de Leonel.
Estarían incompletas si no contienen un antes y un ahora de las condiciones económicas de los funcionarios del gobierno, quienes son los portaestandartes reales, los ejemplos idóneos del extraordinario progreso que ha logrado la dirigencia del PLD, ante quienes son unos chivitos jartos de jobos los que se llevaron 15 mil millones en las Fuerzas Armadas.
Quisiera seguir, pero por hoy, me voy. Que Dios le llene de bendiciones, y se apiade de la República Dominicana.
av/am
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