Santo Domingo. Rep. Dom. - 26 de Octubre 2014
Opinión
29 Diciembre 2012, 10:15 AM, Comentarios
Leonel. Villa Juana y sus amigos inconmensurables
Por MARIO HOLGUIN

La década del 70 fue de muchas convulsiones políticas y culturales, tanto a nivel nacional como en el ámbito internacional. Alguien diría que ha sido así de por siglos, en los siglos de los siglos. Pero,  fue cuando me tocó vivir mi adolescencia.

Desde sus inicios,  los acontecimientos  ocurridos desde entonces fueron determinantes en la  formación de los jóvenes de la época, de manera específica en el sector de Villa Juana, de la ciudad capital de la República Dominicana. Todavía se sentían los remanentes de todo cuanto ocurrió en los pasados 10 años, que sin lugar a dudas, significaron un gran fardo de historia funesta  para el país, dejando profundas huellas en los hombres y mujeres que hoy hacen páginas en la historia de la nación.

Sobre todo a partir del 1972 con la llegada del grupo guerrillero por Las Américas en contra del régimen del Dr. Balaguer. Luego la invasión de Playas Caracoles encabezada por Francisco Alberto Caamaño Deñó. Dos intentos frustrados que motivaron acaloradas discusiones entre los noveles intelectuales, la opinión pública y los partidos políticos.

Pero también el 73 fue  de una vorágine increíble de tertulias improvisadas,  primero con la caída de Allende en Chile y luego el fallecimiento de Neruda. Dos años después se continuaba con el fin de la guerra de Vietnam.

Reconozco que el 73 fue de mucha trascendencia para mí, por lo que he de recordar hechos que me relacionan inevitablemente con Leonel Fernández y su trayectoria como político, educador e intelectual. De forma muy curiosa en cierta manera, hoy día correlaciono  eventos de aquellos tiempos que transformaron mi vida, uno de los cuales hago  referencia a continuación.

Resulta que era una costumbre reunirnos de forma breve en la calle Tejada Florentino esquina  Prof. Amiama Gómez, luego de terminar nuestra labor del día como docentes en el Colegio Cristóbal Colón. Allí se delimita territorialmente el barrio de Villa Consuelo del de Villa Juana, lo que significaba también una marca para nosotros los villajuanenses.

Quizás sin ninguna trascendencia, aquellas reuniones  eran muy habituales y fugaces. Sin embargo, una mañana fresca, Leonel con los libros de Bosch "De Cristóbal Colón a Fidel Castro" y "Dictadura con Respaldo Popular", que aun guardo en mi memoria, llevándolos bajo el brazo mientras sostenía su traje oscuro sobre el hombro izquierdo; Leonel, tras despedirse caminaba hacia la  Av. San Martin.

Nos quedamos el Prof. Otilio Mercedes y Sandoval, Domingo de los Santos y yo. Recuerdo que en ese momento, motivado Don Otilio por la ocurrencia de Dominguito que con una sonrisa muy particular y picaresca dijo parodiando la situación:

-Leonel, del Cristóbal Colon a la UASD-. 

Otilio exclamó entonces en voz alta con su tono peculiar de hablar:  -¡Ese muchacho va a ser presidente de la República!

Hasta aquí,  se lo conté al Presidente Leonel Fernández poco después de subir la escalinata del Palacio Nacional 22 o 23 años después.

Lo acontecido en una mañana fresca en la postrimería del 1973  parecería sin importancia hasta ese momento; mas, cuando también ese día, y es la razón por lo que lo guardo en mi memoria como si fuera hoy, fue que se anunció pocas horas más tarde, la muerte de Domingo de los Santos, un joven poeta muy ameno y conversador que  al igual que Leonel y que yo, compartíamos vivencias de Villa Juana. Recuerdo que cuando comparecí al velatorio, pregunté que si Leonel ya lo sabía, me informaron que acababa de salir a llevar la nota luctuosa al periódico sin más explicación.

Pasado mucho tiempo, de boca del  propio Presidente Fernández, supe que ese mismo día, la redacción de esa nota luctuosa, fue razón de atención especial del Prof. Juan Bosch, requiriendo la presencia de Leonel ante él.

Por lo que Leonel confiesa, ese fue el inicio de una larga y estrecha relación  política que coincidía con los inicios del Partido de la Liberación Dominicana, al cual también pertenecemos. Casualidad o no de la vida,  en los actuales  momentos Fernández  es el presidente  y líder indiscutible.

Bosch  reconocería  a Leonel poco antes de su deceso como una “mina de oro” para el futuro  del país. Así como nunca me pareció raro el juicio de Don Otilio, tampoco lo fue  para mí el del Prof. Juan Bosch.

Villa Juana fue un centro de concentración  de jóvenes que se forjaron entre las turbulencias culturales, políticas y deportivas en la época de post guerra del 65. Yo fuí parte de ese proceso, marcado en gran medida por situaciones creadas por el Leonel Fernández de aquellos días que me transformaron  para siempre.

El Cristóbal Colon, el Mauricio Báez, el San Carlos, el Corazón de Jesús, el Juan Pablo Duarte,  la Trinitaria, el Juan Sánchez Ramírez, el Grupo Calíope, los Círculos Literarios como la Máscara y el Espiral, era el ambiente cotidiano nuestro

Cultivábamos la poesía  sorprendida, leímos y comentábamos los escritos de Don Juan, de Pedro Mir y de WalT Witman; a Neruda, Vargas Llosa y a García Márquez. Nos atrevíamos a experimentar elaborando cuentos cortos.

Nos forjamos entre manifestaciones de rebeldía en rechazo a La Banda y los años represivos de Balaguer en la UASD;  con  el álgebra de Baldor paradójicamente nos convertíamos en coleccionistas de los suplementos literarios de los periódicos  dominicales y de  la Revista Ahora; entre música clásica, los Beatles, Serrat, Alberto Cortés y Facundo Cabral. Así fueron aquellos tiempos nuestros. Entre los discursos de Peña Gómez, las charlas de Juan Bosch por Tribuna Democrática y la figura enigmática de Joaquín Balaguer con cierto grado de repudio…Los noticieros de Radio Mil, Radio Comercial y Radio Popular; los Ángeles Negros y los Guaraguaos…

Guardábamos espacios para Sábado de Ronda, la  Hora del Moro,  Macario y Felipa. ¿Por qué no mencionar las matinés de los cines que se concentraban en el barrio?.

Por supuesto, se consideraba un hombre en vía de la modernidad aquel que sabía escribir a máquina,  mecánica Olivetti o IBM, saber inglés y tener una licencia de conducir. Así me lo repitió muchas veces Leonel, haciendo galas de su gran visión.

La PC  y la globalización estaban muy lejos de ser en la República Dominicana, aunque el viaje a la luna se hacía realidad.

Si Villa Juana representaba el  centro económico del país para esos años, porque a lo largo de la más importante vía urbana  que hace límite con el Ensanche  La Fe, se concentraban las fabricas más diversas de producción de bienes industriales; contradictoriamente, durante las noches, era también el centro de las labores informales, porque  a partir de las seis de la tarde la misma avenida se transformaba en ventas de frituras hasta la madrugada, y las madrugadas en centros de vida alegre.

Todo aquello definió el comportamiento y la formación de los muchachos de entonces, que estuvimos bajo las garras e influencia de personajes como Adriano de la Cruz, Jimmy Sierra, Salvador Pérez, Leo Corporán. Entre las conversaciones y discusiones cautivantes de Leonel Fernández, con frases y metáforas bien elaboradas, con una gracia que aún conserva.

El caso de Leonel ha sido diferente a todos, el hecho de convertirse tres veces Presidente democrático de la República evidencia de que fue y ha sido  diferente. Él asegura una página en la  historia nacional, con indiscutible incidencia en el orden internacional. Con hechos y resultados tangibles unos, mientras que otros serán vistos, apreciados y valorados en el porvenir inmediato.

Todas sus improntas hacen del Dr. Fernández, para el futuro de la nación,  un ente importante que incidirá en la vida democrática de  nuestra sociedad  de por siempre.

Av/am

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