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Momentum
2 Febrero 2013, 07:19 AM
Dos almas poéticas perturbadas por el amor

Delmira Agustini (1886-1914) -

Única poetisa Uruguaya en cuya poesía canta por vez primera el erotismo con voz ardiente y pulcra. Mujer de complicada y extraña personalidad, su parecido entreteje con su creación poética dando lugar a ingentes estudios biográficos, cimentados específicamente en la esquela intima. Lo que ha llamado la atención es la diferencia entre su vida y el contenido de su poesía, lleno de erotismo, en el cual la pasión a la carne cierra un grato frenético del espíritu en su indagación de eficacia. Nacida en Montevideo, en el seno de una familia burguesa; su madre de nacionalidad argentina María Murtfeldt Triaca se casó con el uruguayo Santiago Agustini. Observada por el celo de su madre, la poeta escaseó de formación escolar. Su formación estuvo a cargo de profesores particulares con quienes aprendió francés, piano y pintura. En la vida de nuestra poeta, se avinieron de manera dramática la señorita hogareña, sumisa y disimulada, a quien los padres llamaban “La Nene”, con la mujer de cualidad profusa y la poeta que arrancó un vuelo libertando los sueños a zonas límitadas por la circunstancia del entorno. Como derivación del influjo de la madre, se ha destacado el puerilismo que se refleja en sus cartas y en el cuidado más curioso que ponía en la muñeca de ojos azules y vestido de raso, sentada en la sala, en su rincón favorito como ella lo llamaba. Entre los hombres que contrastaron su vida se encuentra Enrique Job Reyes, con quien se casó en 1913 y Manuel Ugarte, escritor argentino a quien la unió una amistad literaria, velozmente convertida en amor pasional por parte de Delmira, pasión silenciosa durante las visitas oficiales, bajo el ojo fisgón de la madre. Como era habitual para una señorita acomodada la poetisa solía pasar los veranos en la quinta de Saryago en compañía de su familia. Educada de manera autodidacta, absorbió la influencia modernista de Rubén Darío y Amado Nervo; leyó a Pierre Loti, Daudet, Baudelaire y Samain, entre otros. Había publicado en La Alborada (1903), algunas traducciones de poesía francesa. En 1912 cuando Rubén Darío visitó Montevideo, Delmira inició una amistad que continuó de forma epistolar. Las cartas al célebre Nicaragüense representaban documentos invaluables que enseñan su trágica vida intima. Aceptado por la crítica, el primer poemario, El libro blanco (1907), asombró por su calidad estética; en el subyace la fuerza avasalladora que brotó de su pluma en los versos de Cálices vacios (1913), obra que mereció el Prologo de Rubén Darí “De todas las mujeres que hoy escriben verso, ninguna ha impresionado más como Delmira Agustini, por su alma sin velos y su corazón en flor”. En esa obra Delmira anunció Los Astros del Abismo, publicado póstumamente con el titulo El rosario de Eros (1924). El mismo año de la publicación de Los Cálices Vacíos. Delmira contrae nupcias con Enrique Job Reyes, menos culto que ella y de poca sensibilidad; después de apenas dos meses, sobrevino la separación y Delmira regresó a su casa familiar. El hecho enigmático fue que, mientras duraba el proceso de divorcio, Delmira se veía ocultamente con su separado marido en el pequeño apartamento que éste rentaba. En uno de esos encuentros velados, Enrique Job Reyes le dio muerte de dos disparos en la cabeza y luego se suicido. Corta e infausta fue la vida de esta poeta enigmática que pasó a la posteridad como figura de primer orden de la poesía femenina.

/Eros/ Piedad para las vidas/ que no duran a fuego tus bonanzas/ ni riegan o desgajan tus tormentas;/ piedad para los cuerpos revestidos/ del armiño solemne de la Calma, / y las frentes en luz que sobrellevan/ grandes lirios de pureza,/ pesados y glaciales como témpanos;/piedad para las manos enguantadas/ de hielo, que no arrancan/ los frutos deleitosos de la Carne/ ni las flores fantásticas del Alma;..”

Obra Representativa: Poesía. El libro blanco (1907)//Cantos de la mañana (1910)//Los cálices vacíos (1913)//El rosario de Eros (1924, edición póstuma).

Gabriela Mistral (1889-1957)

Gabriela nació en Vicuña, en la provincia de Coquimbo; perteneció a una familia pobre. Desde chiquilla mostró un vivo interés por la enseñanza. A lo largo de su vida siempre alternó el ejercicio magisterial, el literario y el diplomático. Inició su trabajo de enseñante en una aldea llamada La Compañía; dirigió el Liceo de niñas de Los Ángeles (1912-1918) y trabajó en los liceos femeninos de Punta Arenas (1918-1920), Temuco (1920) y Santiago (1921). En 1914, en Santiago, fue premiada en los Juegos Florales, por sus sonetos de la muerte. Fue amiga de Pablo Neruda, de quien recibió siempre sus consejos literarios. En 1927, se traslada a México por invitación de José de Vasconcelospara estudiar las reformas educativas que iniciaban en ese país; comenzó lo que vendría hacer su vida de intensa actividad y de constantes viajes. En 1924 pasó a los Estados Unidos y luego viajó a Europa; en Paris desempeñó el cargo de representante de su país ante el instituto de Cooperación intelectual. En 1929 se trasladaba de nuevo a Estados Unidos donde impartió la Cátedra y dictó conferencias; realizó algunos viajes a Centroamérica y en 1932 a 1933 desempeñó cargos consulares en Nápoles, Madrid y Lisboa. Después de un corto regreso a Chile, pasó al servicio consular en Niza y después en Brasil (1940); de ese país viajó a Estocolmo-Suecia en 1945 a recibir el premio Nobel de literatura. Regresó como cónsul a los Estados Unidos en la ciudad de Los Ángeles. En 1955 se traslada a Chile donde fue galardonada y posteriormente regreso a Norteamérica. Su vida envuelve una amarga y triste experiencia en torno al amor de su juventud, que siendo promesa de unión se convirtió en angustia y desesperación del alma cuando este decidió, por honor, arrancarse la vida; hecho del cual no hay más referencias. Su obra poética está constituida por Desolación (1922). Tala (1936) y Lagar (1954). En 1924 se publicó el libro intitulado Ternura que se desprende de Desolación y el que tuvo otra edición diferente en 1945. Desolación, considerado como su obra maestra, señaló el camino de su trayectoria poética; los versos recogidos en este libro fueron escritos, de 1912 a 1928. El tiene del amor que manifiesta desde su fondo trágico y doloroso hasta el sentimiento de fraternidad, atraviesa toda la poesía de Gabriela Mistral; su palabra ….. Y su experiencia vivencial en el tiempo va unida. Expresó el dolor íntimo, la soledad y la desolación; vertió su conciencia sufriente en la piedad por el suicida; cantó a los dolores del maestro rural, a la infancia, a la madre soltera y a la naturaleza americana. Al nombrar la naturaleza, la palabra transparente de Mistral adquirió una nueva dimensión poética, cuyo efecto es creer haber vivido, prácticamente aquello que se lee. Escribió también cartas, ensayos y recados que son artículos periodísticos en los que elogia libros, paisajes, vidas, etc. La inmortal escritora Chilena murió en Long Island, Estados Unidos de Norteamérica. Mistral leyó a los modernistas y profundizó en las fuentes bíblicas. Su poesía está caracterizada por la intensidad emotiva, la elocuencia, el vigor y la transparencia. En cuanto al estilo hay opiniones encontradas respecto a la idea de sencillez.

“Infiel es el aire al hombre que habla, / y no quiere guardarle ni siquiera

El hálito”.

Obra representativa: Ensayo. Recado sobre Pablo Neruda (1936). Poesía.

Desolación (1922)/Ternura (1924 y 1945)/ Tala (1938)/Lagar (1954).

 

Autor: HECTOR DOTEL MATOS
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