Los cinco ciudadanos estadounidenses, miembros de una agrupación religiosa cuya líder fue identificada como Laura Silsby, llegaron a la sede de la Fiscalía de Puerto Príncipe acompañados por el abogado dominicano Jorge Puello, que explicó a la prensa en inglés que está trabajando en la capital haitiana para conseguirles un nuevo abogado.
El domingo el abogado haitiano de los 10 misioneros cristianos, Edwyn Coq, dijo a la AFP que había renunciado tras ser acusado de haber intentado corromper al juez para que liberara a sus clientes.
Coq perdió el viernes un pedido de libertad condicional de los estadounidenses, detenidos desde el 29 de enero cuando intentaban cruzar a República Dominicana con 33 niños sin los permisos necesarios.
Según el abogado dominicano, Puello, los misioneros de Idaho (noroeste de Estados Unidos) "tenían los papeles legales" requeridos para sacar a los menores de entre dos meses y 12 años fuera de Haití. De acuerdo al testimonio de algunos de los padres, los estadounidenses prometieron que los niños irían a una escuela en la vecina República Dominicana.
Aviol Fleurant, un abogado designado el lunes para los estadounidenses, dijo que los misioneros bautistas "entraron al país por una situación de fuerza mayor".
"Estaban ahí en nombre de la humanidad, en nombre del corazón humano, para ayudar a los haitianos a cruzar la frontera porque nada funcionaba en Haití en ese momento", estimó.
"Los niños tienen padres", reconoció Fleurant pero recordó que aquellos que se han expresado a los medios "han declarado haberlo hecho de buena fe", dijo sobre los padres de familias sumamente humildes, analfabetas la mayoría, que aceptaron entregar a sus hijos a estos extranjeros que prometieron educar a los menores en una escuela en República Dominicana.
El martes el juez escuchará a los otros cinco misioneros y el miércoles comparecerán todos juntos de nuevo, con el fin de que el juez pueda "entrar en detalles" del caso y logre dar con eventuales contradicciones de los testimonios de los acusados.
De acuerdo con una fuente cercana al caso, las autoridades judiciales van a intentar encontrar a los padres de los 33 niños antes del fin de semana, para determinar si es posible o no la libertad condicional para los diez estadounidenses.
El juez dispone de tres meses para llegar a una conclusión del caso.