Los deportados cumplieron condenas de 5, 10 y 15 años en cárceles norteamericanas por narcotráfico, homicidios, asaltos, fraudes bancarios y otros delitos federales. Llegaron a la 3:16 de la tarde por el aeropuerto Las Américas, a bordo de una aeronave de matrícula norteamericana alquilada por el Departamento de Inmigración y Naturalización de EU que fue recibida en el área noroeste de rampa de la terminal.
El grupo de ex presidiarios vino escoltado en la aeronave por nueve agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y de la Oficina Antidrogas de Los Estados Unidos (DEA), quienes los entregaron a las autoridades de Migración y de seguridad a su llegada al aeropuerto.
Desde el aeropuerto los deportados fueron trasladados hacia el cuartel general de la Policía Nacional, en dos autobuses, y desde allí a la Dirección General de Migración para su depuración.
La mayoría de los repatriados de acuerdo al listado suministrado estaban confinados en cárceles de la ciudad de Nueva York y Boston, donde aún existen miles de criollos en prisión que esperan su deportación en el transcurso de este mismo año.
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