“Somos partidarios de que se revise la aplicación de este impuesto para que sea desmontado, aunque sea de manera gradual”, expresó.
La ONEC también se refirió a la reciente medida anunciada por la DGII que dispone que los pagos por encima de RD$50,000 no sean en efectivo. A su juicio, esto contribuye a un mayor grado de transparencia en las operaciones y contribuirá a sentar las bases para una competencia más leal.
Sin embargo, entiende que uno de los factores que puede inducir a las empresas a realizar operaciones en efectivo y a fomentar la informalidad es el citado impuesto del 0.15% sobre las transacciones bancarias, debido a que representa una carga importante para ellas.
Pedro Pérez González, presidente de la ONEC, explicó que en las empresas formalmente establecidas no es usual realizar pagos de altas sumas en efectivo, por el simple hecho de que ello contraviene con las mejores prácticas y recomendaciones en lo que a controles internos respecta.
“Realizar transacciones de montos elevados en efectivo implicaría operar con sumas altas en efectivo, lo que expone a las empresas a mayores riesgos de fraudes y menos controles”, destacó el dirigente comercial.
Dijo que es por esto que las empresas prefieren hacer uso de los medios de pagos que ofrecen las instituciones financieras.