SANTO DOMINGO.- El sacerdote Regino MartÃnez, director de Solidaridad Fronteriza, una organización del Servicio Jesuita a Refugiados y Migrantes (SJRM), aseguró que ni las autoridades de República Dominicana ni las de Haità muestran la voluntad necesaria para frenar el tráfico de niños por la frontera de ambos paÃses.
“Me parece que hace falta voluntad de querer hacer las cosas bien, con inteligencia y eficiencia, en las autoridades tanto dominicanas como haitianas”, dijo el sacerdote que se desempeña como cura párroco del poblado dominicano Dajabón, en la frontera norte.
Solidaridad Fronteriza y el SJRM denunciaron que entre enero y abril de este año contabilizaron un total de 1,353 niños traficados desde Haití hacia República Dominicana.
Las organizaciones de la iglesia Católica aseguran que el último caso que registraron fue el pasado viernes, cuando el señor Jean-Paul Frandominique, fue descubierto traficando cuatro niños de dos, tres, cuatro y seis años de edad.
De acuerdo a las organizaciones religiosas, Frandominique “confesó haber pagado 150 pesos (unos cuatro dólares con 41 centavos) a un capitán (del Ejército Dominicano) cuando atravesaba el río Masacre con los niños”.
Regino Martínez aseguró a El Diario La Prensa que “los controles fronterizos solamente se interesan por lo que puedan sacarle a los traficantes. No se interesan por la suerte que puedan tener los niños y niñas traficados”.
Sostuvo que si a los niños haitianos que son dispuestos con mujeres adultas en los semáforos de Santo Domingo, Santiago y otras ciudades dominicanas para mendigar “se les diera seguimiento inteligente se pudiera llegar hasta los traficantes”.
“El gran problema en República Dominicana es que solamente se ve la irregularidad de los inmigrantes en el cruce de la frontera”, dijo Regino Martínez, uno de los más destacados activistas de Derechos Humanos de la frontera.
“Después que un inmigrante llega al lugar de trabajo, sea en la Secretaría de Estado (ministerio) de Obras Públicas, sea en la empresa privada, ya no hay problema hasta que el Gobierno se sienta presionado por los nacionalistas”, añadió.
Recordó que el problema del tráfico de personas por la frontera Domínico-Haitiana no “es que no hay control legal para la mano de obra que necesita el país. No hay ley de migración, no hay reglamento consensuado y la Constitución se manipula”, dijo el sacerdote jesuita.