“Ya se terminó mi esperanza”, dijo ayer con tono de desconsuelo María Durán, madre del sargento Alex Jiménez.
Jiménez, 25, fue secuestrado en una emboscada en Irak el 12 de mayo del 2007 junto a otros dos soldados: Byron W. Fouty, y Joseph Anzack.
“Siento un dolor tan inmenso por la pérdida de mi hijo… llevar este calvario por 14 meses, soportando tanta angustia, dolor y esperanza por tanto tiempo es muy duro”, precisó con la voz entrecortada y sin poder contener las lágrimas.
Junto al cadáver de Jiménez, hallado el pasado 8 de julio en Jurf as Sakhr, Bagdad, estaba el del soldado Fouty. En cambio, el cuerpo de Anzack fue descubierto flotando en el río Eúfrates, días después de la emboscada.
Según el informe oficial del Ejército, el grupo de búsqueda capturó a un individuo el 1 de Julio quien confesó el lugar donde estaban los cuerpos enterrados.
Vestida toda de negro y rodeada de algunos parientes que clamaron por el fin de la guerra en el país árabe, Durán aseguró que “estaba aferrada al momento que Alex regresaría. La fe y la esperanza se han terminado”.
En la parte trasera de la vivienda de la dominicana todavía podía observarse ayer el altar con las fotos de Jiménez donde Durán realizaba vigilias con un grupo de madres que habían perdido a sus hijos en la guerra.
Durán se encontraba trabajando como de costumbre el jueves pasado cuando se enteró de la triste noticia. “Mi hermana me llamó y me dijo ‘avanza, pide permiso que llegaron tres militares y parece que las noticias no son buenas’”, indicó Durán.
Por su parte, el padre del sargento, Ramón Jiménez, también de República Dominicana, dijo que oficiales del Ejército llegaron el jueves a su hogar en Lawrence, Massachusetts, para informarle el descubrimiento de los restos.
“Esta noticia destruyó toda esperanza que tenía la familia de ver a Alex retornar a su casa por sus propios medios”, aseguró el padre del soldado.
Los familiares del sargento Jiménez indicaron que lo recordarán como un héroe. “Porque esa fue la decisión que el tomó, murió por algo que disfrutaba, aunque sea un dolor para mi y toda mi familia. El era un hombre hermoso y murió por algo que en lo que creía y que le gustaba”, dijo Durán.
Además de reconocerlo como “héroe”, Andy Jiménez, hermano del sargento, dijo que enviaba sus condolencias y sus plegarias a los familiares que todavía tenían soldados en la guerra. “Espero que ellos sí tengan un retorno feliz”, agregó.
“Todo combate es una tragedia, pero esta ha sido especialmente difícil para las familias de los dos soldados por la incertidumbre de no saber nada de ellos por mas de un año”, comentó el teniente general Lloyd Auntin, comandante general de Multi-National Corps.
Los restos de Jiménez, que fueron identificados por muestras dentales, ya se encuentran en una base militar, y por petición del padre, serán trasladados a Lawrence, Massachusetts , donde el soldado se crió y después serán trasladados a Nueva York para recibir cristiana sepultura.
*(Reproducido de EL DIARIO LA PRENSA)