Las víctimmas fueron identificadas como Giralda Otáñez, de 25 años, y Rosa Casanova, de 35.
La primera fue muerta a tiros por su esposo, un capitán de la Policía identificado sólo como Miguel, en su propio hogar en La Victoria. Los vecinos observaron cómo el victimario sacó su mujer del carro y la llevó a la casa donde, a pesar de que ésta le suplicaba que no la matara, le hizo los disparos que le produjeron la muerte, explicó Emilio Otañez, padre de la occisa.
Por su parte, Rosa Casanova fue muerta a palos en una finca ubicada en el paraje La Meseta, distrito municipal Guayabo, Elías Piña, por su esposo, Julio Carrasco, quien tras cometer el asesinato trató de suicidarse ingiriendo una sustancia desconocida.
Ambos hombres cometieron los crímenes presumiblemente por celos.