Santo Domingo. Rep. Dom. - Mayo 17 de Mayo 2012
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18 Junio 2009
Dominicana: El costo del vivir y el enfermarse
Por: Por MOISES SAAB/PL
Un sondeo oficial acaba de revelar que los habitantes de la porción oriental de la isla de La Española emplean el 48 por ciento de sus ingresos en alimentos, vivienda y transporte.Otro trozo importante del salario se va en pagar la electricidad, gas, servicios de agua, afirma la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2007), cuyos resultados arrojan luz sobre temas tan candentes como la escolarización y el inevitable médico.La atención médica es un capítulo preponderante en la economía doméstica de los dominicanos, sujetos a los riesgos de enfermedades endémicas como el dengue, la leptospirosis y la malaria, en especial en los meses del verano boreal y la temporada ciclónica.Las enfermedades afectan la capacidad de trabajo y añaden una carga financiera adicional, sobre todo porque la inmensa mayoría de la población carece de seguro de salud, añade el estudio, que abarcó unos 10 mil núcleos.Casi el 72 por ciento de los ciudadanos carece de protección ante contingencias de salud, omnipresentes sobre todo en los hogares con hijos menores, que es como decir casi todos, pues las dominicanas y sus cónyuges son prolíficos, por decir lo menos.Los datos del sondeo cifran en seis millones 932 mil 379 las personas que no cuentan con protección para enfrentar los avatares del vivir cotidiano y ante médicos que confiesan sin ambages que su profesión es un negocio como otro cualquiera.En esa noria salvaje de gastos y carencias se inserta el tema de la educación: el 7,5 por ciento de los ciudadanos con tres años o más nunca pudo asistir al colegio, afirma el sondeo, realizado por la Oficina Nacional de Estadísticas.El efecto acumulativo de esa particularidad ha creado una situación que preocupa a las autoridades: el 11 por ciento de la población con 15 años o más es analfabeta, lo que pone en peligro los planes de desarrollo perspectivo del país.Ante ese telón de fondo, el ciudadano común opta por poner al mal tiempo buena cara y para ayudarse en ese empeño, siempre tropicales, dejan el 14 por ciento de sus haberes en bares, hoteles y restaurantes.
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