Al ofrecer la información, el secretario de las Fuerzas Armadas, Rafael Peña Antonio, dijo también que se hicieron gestiones para que la entrega se produjera antes, pero los trámites burocráticos lo impidieron.
Para acoger dos de esos aviones se construirá una base en Barahona, con la que se pretende reforzar la seguridad del suroeste. El resto será distribuido a partes iguales en San Isidro, Punta Cana y Puerto Plata.
Refiriéndose a la construcción de la base en Barahona, Peña Antonio precisó que “hay que hacer una inversión y eso depende de la disponibilidad del presupuesto de la nación”.
Los ocho aviones fueron comprados durante un viaje a Brasil del presidente Leonel Fernández a mediados de 2007, a un costo total de 93.6 millones de dólares.
Y aunque la expresión de opiniones políticas le está vedadas a los militares –según reglas aplicadas recientemente al hoy ex general Juan Tomás Taveras Rodríguez— el secretario Peña Antonio negó la posibilidad de un estallido social porque, argumentó, los movimientos de protesta se circunscriben a demandar la solución de problemas comunes en la República Dominicana.
“Somos un país pobre, somos un país en el que lamentablemente el presupuesto no da para cumplir con todos al mismo tiempo, y entonces la gente se desespera. Le pedimos a la población que tenga paciencia que sus reclamos serán atendidos a medidas que se tengan los recursos”, dijo.