El candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, Hipólito Mejía, es un personaje singular, que conecta muy bien con sus compatriotas de bajos recursos, por su amplio carisma, pero con una tremenda incoherencia al hablar. Un día dice una cosa y al otro día cambia su parecer. En su afán por ganar notoriedad y cautivar al electorado dominicano con su chercha y populismo, Hipólito dice lo que le llegue al cerebro, sin analizar las consecuencias.
Estando en el poder (2000-2004) juró más de mil veces que odiaba la reelección presidencial y que no aspiraría a un segundo término. Faltando un año para entregar el poder, en el año 2003, cambió la Constitución de la República y se hizo un traje a la medida. Esa osadía le costó muy caro. Perdió las elecciones contra el actual presidente Leonel Fernández, quien lleva ocho años en el poder y entregará las riendas del país al que resulte ganador de la contienda electoral del próximo 20 de mayo.
Pero sus “Hipolatadas” no terminan ahí. Nuevamente nos encontramos con Hipólito Mejía en el ruedo electoral, ahora con nuevos brios, nuevas palabras y cargando un entusiasmo propio de un actor de cine.
“Llegó Papá” es el slogan que el propio Hipólito aprobó como su himno de guerra. El propio candidato reveló que aprobó el slogan porque le resultaba gracioso.
Lo de “Llegó Papá” se debe que durante una visita a ciudad de La Vega un grupo de personas le recibió con esa consigna “y me gustó mucho”, según el propio candidato.
Usted no sabe con qué le saldrá Hipólito en una reunión, o en público. Del candidato del PRD se puede esperar cualquier cosa. Es un hombre hablador, dinámico, pero un poco “loco” como dijo recientemente el asesor en materia de drogas del gobierno dominicano, doctor Mario Vinicio “Vincho” Castillo, durante un encuentro en la Escuela Hermanas Mirabal, del Alto Manhattan, que celebró el presidente Leonel Fernández con miembros del Partido de la Liberación Dominicana, el sector externo y los partidos aliados al PLD.
Los lapsus mentales o incoherencias de Hipólito son tan grandes que recientemente afirmó que acabaría con el programa de ayuda a los más pobres, llamado “Tarjeta Solidaridad”, una especie de Welfare de República Dominicana.
Cuando el mundo entero estuvo en contra suyo por esas desafortunadas declaraciones, le dio reversa a su cerebro y afirmó que en vez de abolir el programa lo ampliaría.
Su más reciente error mental fue tal que hasta llegó a la Casa Blanca. Que Hipólito haga chistes no le hace una persona de mentalidad dudosa, pero decir que el presidente“Barack Obama es un negrito que vino de África y ahora es el presidente de Los Estados Unidos”, es un irrespeto a un mandatario y pone en peligro las relaciones bilaterales.
Estas declaraciones del candidato del PRD dan indicios contundentes de que no está actuando coherentemente, como una persona en su sano juicio, por lo que sería provechoso que sicólogos de alta reputación le hagan una profunda evaluación.
El cerebro de Hipólito podría estar atrofiado por lo que, de comprobarse, necesitaría ayuda clínica urgente.
La conducta o comportamiento humano y los procesos mentales del candidato del PRD distan mucho de una persona con la salud mental necesaria para, si quiera, aspirar a la alta investidura del estado.
Sería oportuno que los sicólogos estudien la percepción, la atención, la motivación, la emoción, el funcionamiento del cerebro, la inteligencia, la personalidad, las relaciones personales, la consciencia y el inconsciente del candidato del partido blanco.
Las desafortunadas declaraciones de Hipólito Mejía le hacen mucho daño a la República Dominicana, y sería oportuno que el presidente Leonel Fernández se pronuncie en ese sentido para reivindicar al presidente Barack Obama. Ya el pleno del Congreso Dominicano hizo su parte, pidiendo disculpas públicas.
Leonel debería actuar, pronunciarse, porque Hipólito Mejía cada vez que habla ensucia la República Dominicana.
Es bueno recordar que en una ocasión fue abordado por un grupo de estudiantes de una reputada Universidad de Nueva York en torno “al relajo” de Hipólito Mejia. Los estudiantes me preguntaron ¿cómo era posible que un hombre deslenguado fue secandidato presidencial en estos tiempos modernos? En mi defensa respondí que tal parece que muchos dominicanos no tienen memoria.
av/am