Los parlamentarios de la mayoría gobernante apoyada por Estados Unidos y de la oposición liderada por Hezbolá asistieron a una sesión parlamentaria en la que se elegió al comandante en jefe del Ejército como presidente, según el recuento retransmitido en directo en televisión.
La votación había sido pospuesta 19 veces debido a la crisis.
Un acuerdo de paz mediado por Qatar entre los dirigentes libaneses rivales puso fin la semana pasada a 18 meses de un estancamiento político que degeneró en combates en las calles a primeros de mes.
El complejo sistema de reparto del país estipula que el presidente debe ser un cristiano maronita, el primer ministro un suní y el presidente del Parlamento un chií. Suleiman, que dejará su cargo en el Ejército, ocupará la vacante dejada en noviembre por Emile Lahud, un aliado de Damasco.
El acuerdo también pide la formación de un gobierno de unidad nacional en el que la oposición tenga derecho de veto y una nueva ley para las elecciones generales de 2009.
El objetivo es poner fin a un conflicto que ha aumentado las tensiones sectarias, paralizó el Gobierno, las instituciones constitucionales del país y perjudicó a la economía.