BAGDAD.- El primer ministro australiano, Kevin Rudd, está cumpliendo una de sus promesas. Unos 500 soldados de ese paÃs, que prestaban apoyo logÃstico a las tropas iraquÃes, han dejado hoy la base de Nasiriya en el sur de Irak y serán sustituidos por efectivos estadounidenses, según portavoces militares.
Este es el comienzo de la salida gradual de los 1.500 soldados australianos desplegados en varias poblaciones del sur de Irak, retirada que cuenta con el beneplácito de EE UU. Washington ha asegurado que esto no afectará la fuerte alianza en defensa y seguridad que existe entre los dos países.
El Ejército australiano entró en Irak, junto a EE UU, en marzo de 2003 para derrocar a Sadam Husein, una decisión que fue adoptada por el antecesor de Rudd en el cargo, John Howard, estrecho aliado de George W. Bush.
Sin embargo, según una encuesta de opinión publicada a finales del año pasado, el 80% de los australianos se opone a la presencia de sus tropas en el país árabe.
La decisión de Rudd, en la que se reafirmó tras ganar las elecciones del pasado mes de diciembre, fue confirmada en febrero por el jefe de la Fuerza Aérea nacional, general Angus Houston, quien aseguró que la misión de Australia en Irak ya había concluido.
Australia es el más reciente de una lista de países que se han retirado o reducido su presencia militar en Irak. España fue uno de los primeros en salir del convulsionado país en 2004.