Se trata del noveno viaje internacional del Pontífice, de 81 años, y el más largo hasta ahora realizado, ya que la distancia aérea entre Roma y Sídney es de 16.418 kilómetros, que tardará 20 horas en cubrir el avión que le trasladará desde la capital italiana.
Teniendo en cuenta el huso horario (ocho horas de diferencia), la larga distancia y su edad, Benedicto XVI nada más llegar el domingo a Sídney se trasladará a una residencia del Opus Dei llamada "Centro Kenthurst", a unos 40 kilómetros de la ciudad australiana, donde descansará hasta el jueves, cuando comenzará oficialmente la visita.
Esos días los dedicará a pasear, rezar y tocar el piano para después mantener el encuentro con los jóvenes.
Se espera que a esta XXIII Jornada Mundial de la Juventud asistan unas 200.000 personas, la mitad jóvenes procedentes de 77 países.
En concreto, de EEUU se esperan unos 25.000, de Italia 10.000 y de España unos 1.500.
El lema de esta jornada es "Tendréis la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre vosotros y seréis mis testigos" y Benedicto XVI pedirá a los muchachos que conozcan al Espíritu Santo, "ese gran desconocido".
También les animará a ser misioneros y a participar en la nueva evangelización del mundo, en especial Oceanía.