A pesar de contar con una concurrencia por debajo de los esperado, el pontífice ofició la misa al aire libre ante alrededor de 400.000 personas, bajando el telón de las Jornadas de la Juventud (JMJ) en Sidney, que reunieron desde el martes a 215.000 peregrinos, 12.000 de ellos latinoamericanos.
Durante su estadía de una semana en Australia, el jefe de los 1.100 millones de católicos del mundo encabezó varios eventos multitudinarios y emitió múltiples mensajes, pero el momento más reseñado fue cuando emitió unas históricas excusas por los casos de los curas pedófilos en la Iglesia.
"Lamento profundamente el dolor y sufrimiento que han soportado las víctimas", señaló Benedicto XVI, quien por primera vez no se limitó a expresar vergüenza, sino que pidió explícitamente perdón por este tema que ha hecho mella en la reputación de la Iglesia católica.
El Papa había abordado el tema en abril cuando visitó Estados Unidos, país donde la Iglesia ha desembolsado unos 3.000 millones de dólares de indemnizaciones y se contabilizan unos 14.000 niños abusados.
En Australia, Broken Rites, grupo de apoyo a las víctimas, asegura que 107 curas católicos han sido sentenciados por tal motivo.
"Las víctimas deben recibir compasión y atención y los responsables de estos males deben ser llevados ante la justicia", dijo el Papa de 81 años en un firme mensaje.
Pero muchas víctimas, aunque aceptaron las excusas, criticaron que Benedicto XVI las pronunciara en una misa con clérigos y no frente a los afectados.