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Silvio Berlusconi |
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Roma, 24 jul (PL) El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, está hoy definitivamente fuera del alcance de la justicia, tras firmar el presidente Giorgio Napolitano la ley de inmunidad para cuatro primeras figuras del Estado.
La persecución de los magistrados contra mi persona ha concluído, declaró el multimillonario mediático, quien reconoció que tras iniciarse en la política, en 1994, debió enfrentar dos mil 502 audiencias judiciales, aunque nunca fue condenado.
El líder de la conservadora alianza Pueblo de la Libertad debía acudir en agosto próximo a un proceso en Milán, donde era acusado de pagar unos 600 mil dólares al abogado británico David Mills para que éste ofreciera testimonio falso en juicios celebrados en 1997 y 1998.
La nueva disposición exonera tanto de acusaciones anteriores a asumir al cargo como de las en curso al Primer Ministro, a los presidentes de ambas cámaras del Parlamento y al mandatario italiano.
En el verano de 2004, cuando Berlusconi tomó las riendas del ejecutivo por segunda ocasión, el legislativo aprobó una ley similar que también incluía al presidente del Tribunal Constitucional (TC), pero ese mismo órgano la declaró contraria a la Carta Magna, en 2005. Ahora, el máximo dirigente del TC quedó excluido de la legislación, que el gobierno de Berlusconi retomó para aprovechar la mayoría parlamentaria de la coalición en el poder.
El líder de Italia de los Valores y ex juez del proceso anticorrupción "manos limpias", Antonio Di Pietro, criticó la decisión de Napolitano de rubricar la controvertida legislación, a la cual calificó de inconstitucional e inmoral.
Berlusconi también abogó por el llamado paquete de seguridad que, junto con un refuerzo de las medidas contra la inmigración, posterga por un año los juicios por delitos menores cometidos antes de junio de 2002, aunque después aceptó extender la fecha a mayo de 2006. lac/to
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