El índice Bovespa osciló entre el negro y el rojo, pero al cierre retrocedió 4,7% hasta 40.139 puntos, con lo cual encabezó las pérdidas en la región y elevó sus pérdidas en dos días al 9,8%.
El cierre del martes fue el más bajo para el Bovespa desde el 6 de noviembre del 2006. El único asunto positivo para las acciones brasileñas es que no hubo caídas precipitadas, como el descenso del 15% a media jornada del lunes que provocó dos suspensiones a las operaciones del mercado.
El Indice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores retrocedió 4% a 20.885, mientras que el principal referente de la Bolsa de Comercio de Santiago de Chile, el IPSA, cayó 4,3% a 2.345, y el IGBC de la Bolsa de Colombia retrocedió 0,8% a 8.691.
El referente Merval argentino se mantuvo en alza casi todo el día pero terminó con un descenso de 2,7%, ubicándose en 1.385 puntos.
"Esta crisis financiera se ha convertido en una crisis de confianza" señaló el analista Fernando Montaner, de la firma Fit Research SA de Santiago de Chile.
Las bajas del martes se vinieron a acumular con las pérdidas del lunes, una rueda brutal en la cual las acciones cayeron bruscamente en los principales mercados de la región, y ampliaron los retrocesos en jornadas generalizadas de ventas en los mercados de valores emergentes.
Los operadores pronostican que la volatilidad podría durar semanas o meses ante temores de que una desaceleración global resulte devastadora para unas economías basadas en las materias primas, y despoje a los trabajadores de beneficios conquistados con duros esfuerzos.
Pese a los despiadados descensos del lunes, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva reiteró su confianza de que la mayor economía de América Latina está preparada mejor que nunca para soportar un revés económico.
El presidente ha señalado en las últimas semanas que Brasil ha puesto en orden sus finanzas fiscales al liquidar su deuda externa y acumular 200.000 millones de dólares en reservas internacionales.
"Insisto: Si viene (una recesión), ésta será suave", señaló Lula después de inaugurar la primera plataforma petrolera flotante construida en Brasil.
En momentos en que el presidente hablaba, la moneda brasileña se desplomaba por segundo día consecutivo, al devaluarse un 4,5% en operaciones a media jornada y se colocó a 2,3 reales por dólar por primera vez en dos años.
Los títulos de la deuda venezolana, que ha sido uno de los países emergentes latinoamericanos más golpeados en las últimas semanas como consecuencia de la crisis financiera, reportaron el martes un fuerte retroceso.
El bono Global 27, el título venezolano con más transacciones, registró en la jornada una caída 1,1 puntos porcentuales y alcanzó 64,6% de su valor. Para el 23 de septiembre el papel se estaba vendiendo a 81,8%.
El riesgo país de Venezuela se ubicó en 1.122 puntos básicos, convirtiéndose en la segunda nación de la región con mayor percepción de riesgo, superada sólo por Argentina con 1.163 puntos.