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La huelga general de la provincia cusqueña de Chumbivilcas, iniciada el pasado 24 de junio, sigue en pie |
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Lima, 2 jul (PL) La tensión domina hoy la región surandina de Cusco, tras los graves incidentes que volvieron a ensangrentar las carreteras peruanas por un choque entre manifestantes y policÃas.
La huelga general de la provincia cusqueña de Chumbivilcas, iniciada el pasado 24 de junio, sigue en pie tras los disturbios de ayer, en los que el campesino Gregorio Mendoza fue abatido por una bala dispara por la policía, según reveló la emisora Radioprogramas.
En el incidente resultó gravemente herido el mayor Herbert Montes de Oca, quien fue golpeado por los labriegos y fue el autor del disparo que dio muerte a Mendoza, de acuerdo con la fuente.
El incidente ocurrió en las afueras de Santo Tomás, capital de Chumbivilcas, cuya huelga general rechaza una ley de aguas considerada privativa por el campesinado y exige la expulsión de empresas mineras cuya actividad contamina las aguas y los campos, según afirman.
El vicepresidente de la Federación Agraria Revolucionaria Tupac Amaru de Cusco, Francisco Anaya, dijo que el campesino Mendoza integraba un grupo de campesinos que bloqueaba la carretera de acceso a Santo Tomás, cuando la policía arremetió para desbloquear la vía.
Los labriegos respondieron con piedras y la policía abrió fuego, aseguró Anaya.
El enfrentamiento reavivó tensiones, tras un período de relativa calma conseguida por el gobierno en las últimas semanas, después de los graves disturbios de la noramazónica zona de Bagua, donde el pasado 5 de junio murieron 34 policías y indígenas.
Las organizaciones sociales de la provincia cusqueña de Canchis suspendieron ayer otra huelga general por reclamos similares y acordaron dialogar con el gobierno sobre sus demandas
Además, un paro de transportistas paralizó virtualmente el martes último esta capital, en protesta contra fuertes alzas de las multas por infracciones de tránsito.
El nuevo suceso tiene también como contexto una campaña gubernamental, criticada por amplios sectores, que sostiene que las protestas emergieron de un complot extremista con injerencia de países de la corriente progresista latinoamericana. ocs/mrs
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