"El presidente lamenta mucho haberlo pospuesto (el viaje)", declaró el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs, quien adelantó que la visita a Indonesia se hará en junio próximo.
Obama tenía intensiones de que el viaje del 21 al 26 de marzo fuera su primera visita del año a otro país. Además había escogido la región Asia-Pacífico para profundizar las relaciones estadounidenses y contrarrestar la creciente influencia de China.
Gibbs informó que el mandatario estadounidense llamó personalmente al presidente indonesio Susilo Bambang Yudhoyono y que hablará con el primer ministro australiano Kevin Rudd para explicarles el cambio de planes.
La medida se debe a que quedan tres días para que el Congreso vote la reforma sanitaria por la que Barack Obama ha estado haciendo campaña desde que prácticamente asumió el poder en enero de 2009.
"Quiere estar aquí para la historia", explicó su portavoz Nancy Pelosi.
De ser aprobado programa de salud, que tiene un costo estimado de US$940.000 millones para los próximos 10 años, unos 32 millones de estadounidenses sin seguro médico se verían beneficiados.
La Oficina de Presupuestos del Congreso informó que la reforma sanitaria ayudaría a reducir el déficit federal en US$138.000 millones en 10 años.
Mientras que líderes demócratas a favor del plan estiman que en 20 años el déficit se reduciría en US$1,2 billones.
Votos por asegurar
Para muchos demócratas el voto a favor del plan de salud podría costarles las elecciones en regiones conservadoras.
Fuentes del Congreso estadounidense han dicho que "hay votos que todavía deben ser asegurados", aunque confían que antes del domingo esos representantes todavía poco convencidos se unirán a la mayoría.
Con la oposición absoluta del Partido Republicano, los demócratas necesitan todos los votos de su bancada, incluso los de quienes se consideran más conservadores.
Chirinos explica que de aprobarse la reforma, sería un gran éxito político para Obama, quien ha consagrado su primer año de presidencia a promover la iniciativa.
"Sería aún más valioso este triunfo", dice Chirinos, "si consideramos que a principios de año parecía estar condenada al fracaso, tras la pérdida de la supermayoría demócrata en el Senado".
Pero nuestro corresponsal advierte que también podría ser un revés para algunos congresistas demócratas de regiones más conservadoras del país, quienes podrían verse desplazados por candidatos republicanos en las venideras elecciones parlamentarias de noviembre.
En todo caso el debate sobre la reforma del sistema de salud podría no terminar con la aprobación de la ley, dice Chirinos, porque algunos republicanos han asomado la posibilidad de presentar un recurso por supuesta inconstitucionalidad tanto de la metodología usada para pasar la ley como por su alcance.