Según dio a conocer Wang Yan, portavoz del gobierno provincial, todavía hay 978 menores hospitalizados, 48 de los cuales presentan un estado crítico.
La epidemia, cuyos primeros casos comenzaron a reportarse en el mes de marzo en los hospitales de Fuyang, la ciudad más importante de la región, a unos 800 kilómetros al sur de la capital china.
El Ministerio de Salud Pública y el Departamento provincial de Salud enviaron a la zona a un equipo de 32 especialistas para tratar de controlar la propagación de la enfermedad.
A pesar de las medidas tomadas, el brote todavía no ha podido ser controlado.
Este agente patógeno, contra el cual no existe una vacuna efectiva, causa un poco de fiebre y ampollas y úlceras en la boca y salpullido en manos y pies, pero los síntomas desaparecen en alrededor de una semana en la mayor parte de los enfermos.
Pero en un grupo de casos, el mal se puede presentar en forma agresiva, con fiebre alta, y complicaciones tales como meningitis, encefalitis, edema pulmonar y parálisis.
También se dio a conocer que las autoridades provinciales declararon un nivel 2 de alerta sanitaria, lo que le otorga atribuciones para declarar una cuarentena y controlar las entradas y salidas de la ciudad de Fuyang.