Según estimados, unas 22 mil 500 personas murieron y más de 40 mil están desaparecidas, mientras que los damnificados pudieran ser más de un millón.
Luego de las primeras evaluaciones hechas por las autoridades de ese país del sudeste asiático, las regiones de Yangón, Ayeyarwadu, Bago, Mon y Kayin, con una población en su conjunto superior a los 24 millones de personas, fueron declaradas zonas de desastre.
La portavoz de la ONU Marie Okabe dijo que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) despachó cuatro aviones que deben aterrizar hoy en Yangón con un cargamento de 45 toneladas de alimentos y otros artículos esenciales para los damnificados.
Dos de los aviones proceden desde Dacca, la capital de Bangladesh; uno de Sharjah, Emiratos Árabes Unidos, y el otro vuela desde la localidad de Brindisi con una carga de 25 toneladas de equipos de emergencia sufragados por el gobierno de Italia.
"Esos serán los primeros vuelos de la ONU con ayuda humanitaria en aterrizar en la capital de Myanmar", dijo Okabe.
La llegada de esos vuelos a Yangón coincide con la de un equipo de Evaluación de Desastre y Coordinación de la ONU que deberá medir la magnitud de los daños causados por el ciclón y coordinar las operaciones de ayuda humanitaria con las autoridades locales.