El toletero dominicano finalmente estampó su rúbrica frente a un puñado de aficionados y la alta dirigencia de la organización en un acto simbólico que se llevó a cabo en donde hasta hace pocos meses se levantaba orgullosamente el Orange Bowl.
''¿Qué puedo decir'', se preguntó el jugador. ``Esto no es cuestión de dinero, sino que con esto se refuerza mi compromiso de líder dentro del equipo y de cumplir mi meta, que es llevar a los Marlins a los playoffs''.
El convenio de Ramírez con los peces, que se conoció de manera extraoficial hace una semana, es por seis temporadas y $70 millones, el más alto hasta ahora en la historia de la franquicia.
La cantidad de dinero fue suficiente para convencer a Ramírez de tomarlo, aunque la misma Asociación de Peloteros y algunos colegas le recomendaron que esperara para obtener un contrato aún más jugoso.
''Hablé con David Ortiz. También con Miguel Cabrera y Manny Ramírez y otros jugadores'', aseguró el torpedero de los peces. ``Algunos me recomendaron que esperara y otros que lo tomara y así garantizara el futuro de mi familia''.
Después de una larga noche en la que Ramírez estuvo ponderando todos los detalles hasta las cinco de la mañana con su esposa, la decisión se tomó.
''Estoy feliz de que todo esto termine y ahora me pueda concentrar en meter a los Marlins a los playoffs'', aseguró Ramírez.
Para los peces, mientras tanto, la decisión fue mucho más fácil.
''Al final de la pasada temporada le recomendamos a Jeffrey Loria (dueño de la organización) la posibilidad de extenderle un pacto multianual a Ramírez. Para el spring training lo conversamos con su agente Andy Mota y, bueno, se llegó a esta conclusión'', explicó Larry Beinfest, presidente de operaciones de béisbol del club.
Y esta conclusión se produjo precisamente gracias al nuevo horizonte que se les presenta a los peces, uno donde se bosqueja desde lo lejos el ansiado estadio en el que jugarán los Marlins de Miami.
''Definitivamente, el estadio jugó un papel primordial en estas negociaciones. Había otros peloteros que se merecían un contrato como este, como Dontrelle Willis o Miguel Cabrera, pero el nuevo parque en ese entonces no era una realidad'', explicó Beinfest.