ANAHEIM.- Tal vez pensó que ya nunca iba a pasar. Trabajar tantos años durante tu juventud buscando un mejor futuro para ti y para tu familia, y de repente, en el proceso de madurar, en vez de dar pasos hacia delante te ves resbalando sin avanzar.
José Arredondo tuvo que tomar pasos hacia atrás en el 2007, pasos que lo obligaron a tomar impulso para seguir avanzando en su carrera como beisbolista.
El dominicano de San Pedro de Macorís vivía su primera temporada como relevista, luego de tres campañas en liga menor como lanzador abridor. Poseedor de una potente y electrizante bola rápida, dotado de un esculturado cuerpo atlético, y con un futuro ilimitado, los Angels se vieron en la delicada posición de tomar iniciativas disciplinarias para abrirle los ojos, y para convertir a Arredondo en una mejor persona.
Por eventos ocurridos que no son aceptables en la fraternidad de un equipo, fue enviado de Clase Doble-A al nivel Clase-A tras trifulcas con su dirigente y con un compañero de equipo. Fue una experiencia que sirvió de lección, según nos cuenta José. "Cometí errores como ser humano de los cuales me disculpé ante mi manager y mis compañeros de equipo.
Cuando me enviaron a Clase A no sabía qué sería de mi futuro, pero los Angels me instruyeron a que fuera allí a aceptar mi disciplina y a fajarme. Hubo personas que me ayudaron y me apoyaron a no dejar de trabajar fuerte". Luego de la temporada tomó el tiempo para analizar todo, aclarar sus pensamientos, y llegar a los entrenamientos con la mente enfocada en un nuevo comienzo.
Ese nuevo despertar en actitud y en perspectiva lo han ayudado a llegar a la cima de la montaña, las Grandes Ligas. Hoy Arredondo es una pieza importante en el bullpen del manager Mike Scioscia, el mismo Scioscia que supo perdonarlo de sus actos pasados, pero que reconoce el especial talento que trae el derecho. Originalmente firmado por los Angels como campo corto en el año 2002, tuvo un aceptable promedio de .250 en tres temporadas como infielder, pero en el verano del 2004 se le envió a la loma. La transición fue sin arrugas, y Arredondo de una vez mostró confianza, y aún más importante, control de la recta y la capacidad de aplicar y aprender otros lanzamientos.
Su debut en las Grandes Ligas fue memorable, el pasado 14 de mayo. El primer bateador que enfrentó, Nick Swisher de los White Sox, le conectó cuadrangular, y al próximo bateador lo ponchó (Juan Uribe), todo en un abrir y cerrar de ojos.
Con sus 24 años de edad, Arredondo mantiene todo en una mentalidad simple: trabajar fuerte para mantener a su familia, aprender mucho de los veteranos, y ayudar a su equipo a ganar...equipo que espera ayudar a través del resto del 2008, incluyendo octubre.