La situación, sin embargo, no parece importar mucho a Ramírez, uno de los personajes más estrafalarios del béisbol.
"Estoy en una buena situación, una de ganar o ganar", dijo Ramírez.
Ramírez, de 36 años, juega la última temporada del contrato de ocho años por 168 millones de dólares que firmó en el invierno del 2000. Los Medias Rojas conservan dos opciones, de $20 millones cada una, para las próximas dos temporadas.
"Si ellos decidieran no escoger las opciones, creo que puede venir otro equipo en donde pueda jugar cuatro o cinco años más. Estoy en una buena situación", agregó Ramírez, mientras se preparaba para el segundo choque de la serie del fin de semana contra los Yankees de Nueva York.
Si Ramírez llegara a la agencia libre, Nueva York surge como una de sus opciones más lógicas, por muchas razones. Nueva York es la ciudad donde creció y el Yankee Stadium uno de sus estadios favoritos para batear.
Además, los Yankees necesitarán un bateador de alto calibre para ocupar el puesto de Jason Giambi, quien también podría ser agente libre al final de la temporada.
"Soy un empleado, y si una factoría me necesita, tengo que coger para allá", dijo Ramírez sobre las posibilidades de vestir el uniforme rayado de los "Bombarderos del Bronx".
"Como digo, no lo veo como un sueño. Nunca lo he pensado porque he tenido tremenda carrera en Boston y mi sueño es terminar aquí, pero ellos (los Medias Rojas) son los que tienen la opción y no tengo voto ahí", dijo.
Boston cuenta con la opción de quedarse con Manny
Ramírez, quien ha pegado 55 de sus 506 jonrones contra los Yankees, incluyendo 29 en "la Casa que construyó Babe Ruth". Los 55 jonrones y 160 carreras empujadas ante Nueva York son la mayor cantidad de su carrera contra cualquier rival.
Desde el 2006, el quisqueyano batea .475 (118-56) con 14 cuadrangulares y 38 carreras impulsadas contra los Yankees. Los primeros tres hits (que incluyeron los primeros dos jonrones) de su carrera los pegó en Yankee Stadium el 3 de septiembre de 1993.
"Creo que todo se debe al apoyo de los amigos y la energía positiva que me envían todos esos buenos jugadores que jugaron con los Yankees", dijo Ramírez al explicar su éxito contra los Mulos.
Mientras para los aficionados de Nueva York sería un bendición el tener a Ramírez de su lado, para los de Boston sería una catástrofe, solamente con recordar el cambio que llevó a Ruth de los Medias Rojas a los Yankees en 1920. De hecho, de los 24 bateadores de 500 jonrones, Ruth es el único que vistió la camiseta de estos dos grandes rivales de la Liga Americana.
Este año, Ramírez batea .279 con 16 jonrones y 53 carreras impulsadas en 81 partidos. El 30 de mayo bateó el jonrón 500 de su carrera.
"Es algo que me hace sentir bastante orgulloso", dijo Ramírez, quien batea .312 y ha empujado 1.657 carreras en 16 temporadas con Cleveland y Boston.
"Mi objetivo es mantenerme saludable, porque si lo consigo por cinco o seis años más nadie sabe hasta dónde podría llegar", expresó.