NUEVA YORK.- Inquilinos dominicanos de varios edificios en el Alto Manhattan mantienen una nueva batalla contra sus caseros por la falta de calefacción en medio de uno de los inviernos más crudos de las últimas décadas.
Varios ancianos, mujeres y niños, se están enfermando debido a las temperaturas árticas que tienen que soportar en sus viviendas; algunos han tenido que comprar hasta tres calentadores eléctricos en lo que va de temporada, lo que también pone en riesgo la seguridad y las vidas de los residentes.
Una de las protestas, encabezada por el asambleísta Adriano Espaillat y el concejal Ydanis Rodríguez, se llevó a cabo el domingo en la tarde en el edificio 184 de la avenida Nagle en el sector de Inwood.
María Gómez, se refirió al caso de su madre enferma, quien sufrió de un derrame cerebral y revela que el apartamento, se ha convertido en una “nevera”, porque el casero hace caso omiso a los reclamos de la familia.
Hilda Díaz, de 84 años, sufre de artritis y necesita mucha calefacción, pero tuvo que comprar dos calentadores, por lo que su factura eléctrica se ha disparado. Reside en el edificio 190 que tiene 224 violaciones a la ley de inquilinato. Un aviso a la entrada del inmueble reza: “La caldera está rota, trabajamos para reparar el problema lo antes posible”.
Es usual que los propietarios de edificios en el Alto Manhattan, en su mayoría judíos, asuman ese tipo de medidas para presionar a los inquilinos, muchos de los cuales tienen décadas viviendo en los inmuebles a abandonarlos para rentarlos por el doble o casi el triple de lo que pagan ahora por la renta.
Los propietarios ofrecen dinero a los habitantes para que se muden y los hostigan, privándolos de los servicios básicos que exige la ley de viviendas del estado de Nueva York.
Cientos de casos tienen que ser ventilados en las cortes especializadas en las que se enfrentan caseros e inquilinos, los segundos exigiendo a los jueces que impongan respeto a sus derechos legales. Gómez dijo que ella y su madre, están padecen de neumonía debido al frío que tienen que aspirar día y noche.
Agregó que el servicio de agua caliente es inestable e insuficiente. Roque Godoy, otro de los inquilinos, expresó que muchas veces tiene que ir a los apartamentos de vecinos y amigos para bañarse o quedarse por un largo rato, porque es casi imposible permanecer en su casa, debido a la misma situación.
“Hace tanto frío adentro que es igual que estar afuera, a la intemperie”. La empresa propietaria de su edificio y otros muchos del área es Persus Management que con frecuencia enfrenta quejas y grandes marchas de protesta frente a sus oficinas, pero hace caso omiso a la situación.
Una caldera provisional que suple la calefacción y el agua caliente fue instalada por la compañía de edificios, pero es insuficiente para resolver el problema. El concejal Rodríguez dijo que la actitud de los propietarios es un maltrato a los inquilinos y una violación a las leyes y sus derechos.
“Es totalmente inaceptable e inhumano que los inquilinos que pagan sus rentas sean sometidos a condiciones infrahumanas y tenemos familias con niños que tienen calentadores eléctricos”, agregó.
Indicó que cuando los caseros vienen a las comunidades pobres y minoritarias, llegan con una agenda diferente y pensando que pueden hostigar impunemente a sus inquilinos.
Inquilinos de edificios situados en otras áreas de la ciudad y propiedad de la misma empresa, se unieron también a la protesta diciendo que enfrentan situaciones similares a los residentes del Alto Manhattan.
“Cucarachas, ratones, ascensores que no funcionan y acumulación de basura son parte de los problemas que tenemos”, explicó Christian Rodríguez.
Dijo que el descuido es parte del acoso contra ellos por parte del casero. “Los caseros no hacen reparaciones, les hablan mal a los inquilinos y esperan que la gente se vaya, creyendo que no conocen sus derechos”, añadió el concejal.
vb