GALICIA.- Un hombre de nacionalidad dominicana fue juzgado ayer en la Audiencia Provincial de Lugo por llevar cocaÃna escondida en un calcetÃn. Se enfrenta a una petición de cinco años de prisión por parte del fiscal. El imputado dijo que la droga la llevaba para consumir en una fiesta con prostitutas, pero negó categóricamente que fuera destinada a la venta a terceras personas.
El imputado, de 37 años, fue sorprendido por la policía sobre la una y cuarto de la madrugada cuando portaba escondidas en un calcetín y en un roto de la pernera derecha del pantalón ocho envoltorios de plástico en cuyo interior había casi siete gramos de cocaína de una riqueza del 15,72%.
Según el fiscal, esta droga estaba destinada a la venta a distintos consumidores en la zona de Mariña Española, en la capital lucense.
La droga incautada podría reportar al acusado unos beneficios de 175 euros. Además le ocuparon 210 euros que la policía cree que eran de la venta de cocaína.
El 12 de enero de 2009 la Subdelegación del Gobierno decretó la expulsión del acusado del territorio español por residencia ilegal.
El fiscal calificó los hechos como un delito contra la salud pública y reclamó la imposición de una pena de cinco años de prisión, así como una multa de 400 euros.
Esta pena de prisión solicitada le será sustituida por la expulsión del territorio español por un tiempo de diez años.
El acusado se desentendió durante el interrogatorio al que fue sometido ayer de que la droga fuese destinada a la venta a tercera personas, sin embargo en su contra tenía aspectos claves como, por ejemplo, que la llevase escondida y repartida de la forma en la que le fue intervenida y que portase 200 euros en el bolsillo.
Sobre este particular el fiscal le recordó que estaba en el paro y que, por lo tanto, no tenía ingresos.
El dominicano explicó que iba a una fiesta con prostitutas. Ellas ponían el piso y él la droga, contó. Cuando le dijeron que lo vieron trapichear con una persona explicó que había contactado con un colombiano al que le compró la droga, pero se la devolvió porque, después de probarla, le parecían que la sustancia provenía de pastillas que previamente habían sido molidas o trituradas.
Absolución por baja calidad
El abogado de la defensa, en el turno de sus conclusiones, planteó que su cliente debería ser absuelto porque no había pruebas fehacientes de que se dedicara a la venta de cocaína a terceros como así decía el fiscal.
Es más, reclamó una sentencia absolutoria por el hecho de que la calidad de la cocaína era muy mala. Apenas tenía un quince por ciento de pureza, con lo cual los seis gramos que le incautaron no se quedarían ni tan siquiera en tres de droga pura.
En el transcurso de la vista prestaron declaración varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía que intervinieron en la operación quienes mostraron su creencia de que el acusado se dedicaba al comercio de la droga en diversos establecimientos de copeteo de la ciudad lucense.