La arqueóloga dominicana Kathleen Martínez, quien lleva cuatro años descendiendo a un pozo por el cual antes habían descendido otras expediciones, tiene claro lo que intuye, gracias a sus estudios: debe estar cerca de la tumba de Cleopatra. En todo este tiempo han descendido a 35 metros de profundidad, han encontrado agujeros que les han conducido a 10 nuevas cámaras mortuorias, entre otras cosas, y ahora la misión egipcio-dominicana acaba de encontrar la cabeza de una estatua de alabastro que representa a Cleopatra y una máscara que podría representar a Marco Antonio, cerca de Alejandría, al norte del país, según informó ayer el ministro de Cultura egipcio Faruk Hosni.
También fueron descubiertos, según AP, una estatua de bronce de la diosa Afrodita y otra estatua real sin cabeza de la era ptolemaica (332-30 DC),
El Consejo Supremo de Antigüedades anunció asimismo el descubrimiento de varios sótanos profundos dentro del templo de Taposiris Magna, construido durante el reino de Ptolomeo II (282-246 antes de Cristo).
Taposiris Magna es una antigua ciudad ubicada en Lago Mariut que hoy es llamada Abusir, cerca de la ciudad costera de Alejandría. En otro despacho, Hawass, quien dirige el conejo negó "categóricamente" que uno de los túneles lleve a la tumba de Cleopatra. "No hemos encontrado nada que indique la presencia de la tumba" de la emperatriz, afirmó. El descubrimiento de su tumba constituiría el mayor hito arqueológico en Egipto desde el hallazgo de la tumba de Tutankamón, en 1922, por parte del británico Howard Carter.
Cleopatra y Marco Antonio se suicidaron tras la batalla de Accio (31 A.C.), que permitió a Octavio controlar el Imperio Romano, incluido Egipto.
Martínez ha dicho que hay cosas que todavía no se pueden revelar. "Cleopatra era una mujer con rasgos típicos de las mujeres griegas, incluso su nariz, y que era muy atractiva". Como parece y se dice, ahí hay gato encerrado.