La llave de mi corazón, álbum que se hizo merecedor de casi 20 premios --entre ellos cinco Latin Grammy, cuatro Billboard y seis Cassandra--, no sólo ha consolidado a Guerra como uno de los mayores exponentes de la música latina en todo el mundo, sino que lo establece, luego de 25 años de brillante carrera, como uno de los más innovadores e ingeniosos artistas de nuestra música contemporánea.
Con una inconfundible mezcla de bachata, bolero, merengue, jazz, salsa, afro, pop y hasta gospel, y sus inseparables 440, el dominicano ha puesto a bailar y a gozar a millones de seguidores con su contagiosa música. Sus letras, resultado de una apuesta creativa por los temas sociales, el amor, la actualidad, el romanticismo y Dios, son el espejo de la vida del artista, quien además de sentar posiciones claras en sus canciones, cimienta sus composiciones en 25 años de feliz matrimonio con Nora Vega, la eterna musa de su inspiración:
''Muchas de mis canciones, no sólo de La llave de mi corazón, sino de discos anteriores, salieron de mi relación con mi esposa; ella ha sido mi columna. Mi último disco fue hecho así, muy romántico y pegajoso y, por supuesto, dedicado a ella,'' dice el dominicano en entrevista con El Nuevo Herald, mientras da toques finales a su prometedora gira.
Burbujas de amor, El Niágara en bicicleta, El costo de la vida, Visa para un sueño, Ojalá que llueva café, La bilirrubina, Las avispas, y más recientemente La travesía son sólo algunos de los temas que además de quedarse en la memoria de muchos, por haberlas cantado, bailado y dedicado, han ''reventado'' en las emisoras, ubicándose siempre en los primeros lugares.
''Yo sí me esperaba el éxito que obtuvo La travesía'', reconoce el músico.
''Cuando estábamos haciendo el CD, sabíamos lo que teníamos entre manos y esperábamos el reconocimiento; me sentía muy cómodo y sabía de la calidad del trabajo'', comenta Guerra, aunque luego, entre risas, confiesa que nunca imaginó que el éxito fuese de semejantes proporciones. ''El Señor mi Dios siempre me complace; la clave de todo está en seguir su palabra'', agrega.
Su último trabajo conserva el sonido característico de su séquito de músicos, los 440, que lo han acompañado fielmente en el camino por más de dos décadas. Sin embargo, un acento de jazz y una pizca de rock irrumpen vigorosos en la producción para crear ese ''algo'' nuevo que siempre trae a Juan Luis de vuelta al ruedo.
``A mí me encanta jugar con ritmos nuevos y experimentar con la forma en que armonizo, canto, pongo los instrumentos y las voces, y los 440 siempre están ahí para apoyarme y contribuir en la creación de cada proyecto. Para crear cosas nuevas viajo mucho, escucho la mayor cantidad de música posible, desde ópera hasta jazz, y me inspiro en cualquier forma de arte''.
Travesía Tour se convierte en la tercera de sus giras de conciertos más extensa, luego de Tour Areíto, de 1993, y de Tour 20 años (2004-2006), con la que celebró, después de una pausa en su carrera a la que le dedicó un significativo tiempo a su renacer cristiano, dos décadas de éxitos llevando por todo el globo su música.
``Este concierto se organizó pensando en la canción La travesía y en su video, en los que voy por todo el mundo buscando un amor parecido al que ya tengo, sin ningún éxito. De alguna manera, esta canción resume mi carrera y mi vida. El show va a estar espectacular, con un juego de luces y sonido increíbles, una coreografía buenísima y una banda de 20 músicos''.
Artista que ha experimentado con innumerables géneros, que le ha compuesto con genialidad y originalidad a todo lo que se le ha ocurrido y que se ha llevado todos los premios y los aplausos, Guerra asegura que sigue soñando y creando con la misma expectativa.
''He sido muy feliz compartiendo escenario y estudio con artistas tan talentosos como Diego Torres o Maná; con Juanes hemos estado trabajando en algo y ya pronto sabrán de qué se trata, muy pronto'', adelanta el cantante emocionado, mientras confiesa que era algo que estaba esperando.
''Quizá algún día cumpla otro de mis sueños, que es hacer algo con Paul Mc Cartney'' concluye.