MIAMI, Florida.- Los premios Grammy, el Casandra y el Soberano otorgados a Juan Luis Guerra en las más recientes ediciones de dichas premiaciones, quedaron nuevamente justificados en la primera parada de “La Travesia Tour” que inició Juan Luis Guerra y 440 en el American Airlines Arena.
A cancha llena en la casa de los Miami Heat, el artista de la UNESCO anotó canastos de tres puntos desde todos los ángulos de las expectativas y la alegría del público quien solo tuvo ocasión de sentarse someramente en el intermedio, a cargo de la orquesta sin Juan Luis, en el extraordinario espectáculo presentado por éste genio de la composición, el canto y la exigencia en la calidad de su trabajo.
El recorrido interpretativo por el portafolio de su ya bien aceptado repertorio no tuvo reclamo alguno; sólo aquel del vacío que dejó la primera despedida de artista cuando pensaba dar por terminado el concierto.
Los minutos, con el público de pie, comenzaron a pasar acompañados de aplausos, silbidos y el clásico bien entonado reclamo del público cuando pedia: otro, otro, otro…
Y, de nuevo Juan Luís.
No sólo fue otro sino varios más. En ese espacio como para calmar a la multitud de admiradores que llenó el escenario compuesto por grandes y pequeñas representaciones de todas las comunidades que conformamos la densidad poblacional del sur de la Florida, donde las América se dan citas representadas por sus comunidades. Claro que cuando Juan Luís habló de los dominicanos, y del grupo Calor Urbano que lo acompañara en su tour, aquello explotó de emoción y orgullo patrio.
Su llegada en un vuelo privado escenificado en un bien editado documental preparó a sus seguidores presentes para la grandiosidad del espectáculo. A partir de ahí cada canción estuvo ambientada por una gráfica de video perfectamente sintonizada con el mensaje de la misma.
“Ojalá que llueva café, La Bilirrubina, Bailar Conmigo, Visa para un Sueño y Los Mensajes de Amor a Jesús” que componen el contenido de su más reciente producción disco "La llave de mi corazón".
Estos temas llevaron a público a volar del escenario en el mismo vuelo que lo hacia Juan Luís en el documental que también presento a sus músicos y amigos del canto.