LOS ÁNGELES.- Juan Luis Guerra no necesitó la proyección en pantalla gigante de un avión aterrizando para causar impacto con su exquisito cancionero, del cual dio una saludable dosis la noche del domingo en el Teatro Nokia de Los Ángeles.
Pero un video del avión despegando y aterrizando fue parte del espectacular opening del show, única presentación local de la gira La travesía, que Guerra lanzó el mes pasado en Miami y para la cual no se escatimó en recursos escénicos.
El video de presentación, proyectado en las enormes pantallas del Nokia, continuó con Juan Luis Guerra descendiendo del avión y subiendo a un ascensor para entrar al escenario, donde le esperaban ya los miembros de su banda 4.40 bajo la dirección de la incansable tecladista Yadira Rosado.
Afortunadamente no fue un aterrizaje forzoso, porque Juan Luis Guerra puso al público del Nokia a bailar desde el primer tamborazo del primer tema, respaldado como siempre por sus músicos de lujo y por sus talentosos coristas.
Como suele ocurrir con el prolífico cantautor, el del domingo fue un encuentro en el que Juan Luis Guerra exhortó a sus fans a cantar con él —y en el que pocos se quedaron sentados o en silencio.
Tras interpretar los temas Vale la pena y A pedir su mano, Guerra saludó con cariño al público de Los Ángeles y prosiguió con uno de sus más hermosos temas, Ojalá que llueva café. Aprovechando los mencionados recursos escénicos, se proyectó un video en que imágenes en blanco y negro de niños jugando en la playa se intercalaban con segmentos de otros artistas -—Diego Torres, Ricky Martin, Carlos Vives, Juanes y Paulina Rubio-— que hacían el coro del exitoso tema.
El video concluyó con la imagen de una paloma blanca en vuelo y la frase "Paz Sin Fronteras" —un comercial no tan sutil para la fundación caritativa ALAS, a la cual pertenece Guerra.
Afortunadamente, los mensajes fueron menos forzados el resto de la noche, guiados exclusivamente por la poesía en las letras de temas tan infaltables como Burbujas de amor y su gran éxito de los últimos dos años, La llave de mi corazón, además de los ritmos bailables de bachata y merengue que han popularizado Juan Luis Guerra y 4.40.
Dichos músicos protagonizaron un ameno segmento de intermedio: tras una descarga en tambora del excelente maestro Juan Bautista de la Cruz, otros tres percusionistas entretuvieron al público con su versión propia de algunos pasos del video Thriller de Michael Jackson.
Los coristas —Ramona Pantaleón, Ángel Zayas-Bazán y Juan Enrique Rizek—, que no se detuvieron un solo segundo del concierto, tuvieron la oportunidad de interpretar un par de temas, incluyendo Me enamoro de ella.
Al retomar el escenario, Juan Luis Guerra intentó un tema romántico de su último álbum, Cancioncita de amor, pero era claro que el público quería seguir bailando.
Y Juan Luis Guerra complació en una noche en la que no faltaron La bilirrubina, El Niágara en bicicleta, Las avispas o, cerca del final, Te regalo una rosa y Visa para un sueño.
Con una duración de algunos 90 minutos, fue un concierto más bien compacto para el enorme talento de Juan Luis Guerra y 4.40.
Pero avión gigante o no, es imposible pensar que alguien en el Nokia quedara defraudado con esta Travesía.