Es a través de esta oportunidad que la mayoría de la población hace oír su voz y escoge su destino. Es allí donde el ciudadano votante asume la responsabilidad de entregarle el gobierno del Estado a manos capaces o incapaces de realizar una buena o mala gestión.
En países de América Latina, como el nuestro, podríamos decir que se ha pasado de crecimientos económicos sostenidos a la crisis total debido a una mala escogencia de sus gobernantes de parte de los ciudadanos. A veces ha sido difícil prever los malos resultados, otras veces la mala memoria histórica a jugado una mala pasada.
En la República Dominicana existen varios tipos de votantes; el fanático que vota arrastrado por una ceguera emotiva ante un líder o un partido o por tradición familiar, otros únicamente motivados por intereses personales y un grupo, cada vez más grande, que es la masa silente, que normalmente no participa en actividades políticas, ni es empleado público, que vota de manera desapasionada y por esto puede apreciar de manera racional cual es la opción mas conveniente para el país. Para algunos quizás no la opción que consideran perfecta pero si la mas competente y/o conveniente para el buen funcionamiento del país en general. Estos votantes son muchas veces lo que hacen las críticas más realistas de todas las opciones. No se dejan seducir por palabras o promesas vacías sino que toman en cuenta los hechos reales, los verdaderos logros de una gestión. Evalúan a los candidatos, los escuchan y saben cuando uno esta recitando o diciendo cosas incoherentes con la realidad, y cuando hay una verdadera conciencia y conocimiento de lo que se dice. La inteligencia de un líder no puede ser menospreciada recordemos la frase de Maquiavello en su obra el Príncipe “Un Príncipe que por si mismo no sea sabio, no puede recibir buenos consejos”
Esta es la gente que tiene la capacidad de ver como le afecta al país la inestabilidad económica, financiera y la falta de trabajo. Es aquella que conoce de la importancia de un ambiente estable para hacer inversiones, como abrir un negocio o comprar una casa y no tener que perder su inversión por un cambio brusco de la tasa de cambio. Que esa misma estabilidad económica atrae inversiones y esas inversiones crean puestos de trabajo que a la vez y a la larga disminuyen la pobreza y por ende aumentan el circulante (no de orgánicos) en las calles.
Es la masa de votantes que no se apega a ningún partido de manera ciega, y entiende los conflictos de intereses entre sectores que impiden a veces tomar a los gobierno tomar las mejores decisiones, pero claro está, esperaran siempre las decisiones menos malas. Tampoco estarán ciegos para percibir las situaciones turbias y llevadas por los pelos, los actos de corrupción y las debilidades de los líderes, incluso hasta de los que puedan ser las mejores opciones.
Es esta masa de votantes pensantes la que puede llevar a la larga a los partidos políticos a ser más cuidadosos en sus estrategias políticas, en sus futuras decisiones, en el manejo de la cosa pública.
En todo esto será fundamental aprender del pasado para evitar repetir los errores ciegamente, como ha sucedido ya en nuestra historia repùblicana.
Estos mismos podrán evaluar sin pasiones, a favor o en contra de una gestión, cuando los errores de los gobiernos sean productos de una mala gestión (corrupción, incapacidad, descuido), o que, por otro lado, sean consecuencia de factores externos (Del mercado Internacional, de desastres naturales), o de luchas de intereses entre sectores determinantes, o que la aplicación de una determinada política o ley en su aplicación en la realidad sea difícil de sobrellevar. En fin, aspectos que no pudieron tomarse en cuenta a la hora de escoger las mejores alternativas para resolver un problema.
Siendo realistas se entenderá que no todos los problemas son podrán ser siempre del todo resueltos, al contrario, muchas veces lo que podrá hacer será reducirlos o sustituirlos por otros menos malos.
Aquellos votantes realistas sabrán que la diferencia entre un gobernante bueno y uno malo está en el hecho de que el gobernante bueno sabrá manejar una crisis y disminuir sus efectos mientras que el gobernante malo nos hundirá mucho mas en ella.
En fin, es un signo de madurez política en una sociedad el que aumente la cantidad de votantes realistas, que tomen en cuenta los hechos y no las promesas, y que saben que las malas decisiones pueden afectar la vida y el crecimiento de todos los dominicanos. Ese signo de salud sin duda se verá sin duda en estas elecciones.