Vicepresidente desde 1957, Balaguer fue elevado a la primera magistratura en los estertores de su régimen por el dictador Rafael Trujillo, al que sirvió desde 1935 en cargos de diversa importancia, lo que no fue obstáculo para que rengara de él tras su muerte violenta en 1961.
Ni siquiera ese Mea Culpa salvó a Balaguer del apodo que le endilgarían sus enemigos: muñequito de papel, debido a su relación con Trujillo y, en parte, a su apariencia atildada.
La capacidad de supervivencia de Balaguer, demostrada durante su cercanía a Trujillo, notorio por su paranoia, quedó de relieve en el tormentoso lapso que se abre en República Dominicana con la invasión y ocupación militar estadounidense en 1965.
Ese año el veterano político estructura y se adueña del Partido Reformista, que estaba inscrito en la Junta Central Electoral desde el año anterior, y gana las presidenciales de 1966.
En esos comicios, en los cuales su principal opositor fue el profesor Juan Bosch, transcurrieron bajo la ocupación militar de Estados Unidos, que aún no se reponía del susto que le causó la revolución constitucionalista de abril del año anterior.
La victoria, al entender de la voz popular, estaba predeterminada pues Bosch fue amenazado de muerte y tenía en su contra a los sectores más poderosos de la sociedad dominicana y a las autoridades estadounidenses, una combinación letal, que rompió lanzas por Balaguer.
Semejante estado de cosas contribuyó al fortalecimiento del Partido Reformista, que aún no se había adscrito a la tesis política social cristiana, paso que dio en 1984 cuando selló una alianza con el Partido Revolucionario Social Cristiano.
De esa fusión surgiría lo que es hoy el PRSC y comenzó su momento de gloria que se extendió las tres décadas que van de 1966 a 1996 durante las cuales Balaguer ocupó la presidencia por 22 años en siete ocasiones distintas.
Balaguer demostró su capacidad de recuperación tras los comicios de 1978 en los cuales perdió las elecciones frente a su Némesis de entonces, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), el cual, tras dos mandatos, tuvo que cederle el Palacio Nacional al anciano político en 1986.
Ese mandato fue casi su canto del cisne pues criterios concordantes fijan el inicio de la decadencia del PRSC en los comicios de 1996 cuando su candidato, Jacinto Peynado, apenas obtuvo 435 mil votos, lo que le impidió pasar a la segunda vuelta.
En una decisión inédita el PRSC convoca a sus seguidores a votar por el candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) contra José Francisco Peña Gómez, aspirante del PRD. Esa fue tal vez la última decisión influyente del PRSC en la política quisqueyana pues su candidato para las elecciones del 16 de mayo, Amable Aristy, tiene en las encuestas entre el 5 y el 8 por ciento de la intención de voto.
Otra de las razones de la decadencia del PRSC está en las deserciones de sus miembros, entre los más influyentes el actual canciller, Carlos Morales, cuya talla política quedó de manifiesto durante la Cumbre del Grupo de Río celebrada aquí en marzo último
Ello explica el constante recurso a la imagen de Balaguer en la presente campaña electoral durante la cual la candidatura del PRSC carece de atractivo para el común de los votantes.
Ese estado de cosas ha llevado a suponer a observadores de la situación local que en los próximos comicios presidenciales el PRSC podría descender aún más del precario y remoto tercer escalón que ocupa en las encuestas de opinión.
EL AUTOR es corresponsal en Santo Domingo de la agencia de prensa cubana Prensa Latina (PL).