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Al momento de escribir esta columna se desarrollaban las votaciones. Incidentes aislados, denuncias temerarias (tambien aisladas); en sentido general, el país acudió a las urnas. Lo que se espera es que hoy, cuando se supone ya se conocen los resultados, el país retome su ritmo normal y que esta terrible resaca producto de una campaña bulliciosa y caótica, sea sólo un recuerdo fugaz de una pesadilla que ojalá pueda ser disuelta o por lo menos aliviada con alguna reforma constitucional seria en el actual periodo legislativo, que rescate a la inmensa mayoría de la ciudadanía que se ve atrapada, como especie de rehén, de una juerga y de una bullanguería no siempre tan pacíficas como se espera.
Por fin, con los resultados de las elecciones, que ojalá no devengan en una nueva ronda que significaría nuevo bullicio, nueva bullanguería y nuevos episodios tan lastimosos y penosos como los de Villa Vásquez, en Montecristi, o los de San Juan de la Maguana, donde la pasión, el romo y el fanatismo se juntaron para dar como resultado: sangre.
Es tiempo ya de volver al trabajo, de retomar el curso del desarrollo de la República Dominicana, de que todos comprendamos que sin campaña o con campaña es mejor sin la segunda, ya que en estos procesos lamentablemente los resultados que emanan no son siempre los que desea la patria que forjaron verdaderos hacedores de la historia de nuevo tipo que se conjugan en una verdadera democracia, libertad y sentido de futuro con dignidad.
(Reproducido del LISTIN) EL AUTOR es periodista.
victormanana@hotmail.com
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