Como anticipara el “Guapo de Gurabo”, los resultados se dieron a conocer primero que los que le tocaron a él. Ya a las 6:00 de la tarde se conocían los datos de encuestas a boca de urnas, y unos minutos más tardes se estaban publicando en diarios digitales en el país y en el extranjero.
El 17 amaneció con el ruido de las celebraciones en las calles. Pero resulta que eran los insultados, difamados y ofendidos “comesolos” los que estaban haciendo ruidos fiesteros por los resultados favorables de las elecciones.
Esa es la crónica de una derrota anunciada, pero que quisieron resistirse a creer hasta el último día. De nada valió el crédito bien ganado de las firmas Gallup, Noxa-Cies, Penn Schoen Berland, Greenberg-Quinlan-Rosner, Asisa Research Group y de la Zogby Internacional. Ellos se aferraron a los datos de los trabajos de sus oficinas políticas y a sondeos de emisoras, por cuyos teléfonos puede llamar una persona varias veces.
Leonel Fernández 53.83%, Miguel Vargas 40.48% y Amable Aristy 4.59% es el resultado final de las elecciones pasadas. Los partidos minoritarios o emergentes fueron reducidos a 1.1% del total de votos válidos emitidos. Estos datos dan validez a las ultimas encuestas de prestigio publicadas días antes de las elecciones, considerando el margen de error de las mismas.
Atrás ha quedado desmontada la falsa, la prepotencia verbal insolente y las ofensas desmedidas hacia la gente que opine contrario a ellos, y que se identificaba con la candidatura oficialista.
No valió el ataque hacia el caso Sund Land. Tampoco el esfuerzo fallido con el teatro de las tragedias de Noel y Olga. Ni el vapuleo despiadado contra nóminas presupuestadas desde el 2005, que incluía a humildes personas con ayudas de 3 mil pesos. Menos el canto molestoso del uso de los recursos del Estado, de gente que desde el poder siempre ha abusado contra la oposición.
Desmontadas quedaron las falsas encuestas manipuladas, publicadas en un diario que puso en juego su prestigio y que hizo todo el esfuerzo para cambiar la percepción del electorado dominicano.
Desmontada quedó la campaña de descrédito contra el presidente Fernández y sus funcionarios, de cuyo irrespeto se desbordaron los límites de la democracia, destacándose la tolerancia de un mandatario sin igual en materia de derechos humanos.
Desmontados quedaron los augurios de desastres económicos plasmados en un “trialogo” de frustración e impotencia, ante una candidatura que realmente prendió al final, ayudada por los sorpresivos cambios de precios que se debieron a factores externos y la especulación política del momento.
No reconocerle los méritos bien ganados a un político de éxitos, ha sido el peor error del PRD. Son ya tres elecciones presidenciales ganadas, sumando una congresual y municipal. Obviar la fuerza del PLD y el aporte de los partidos aliados se sumó a la estupidez de los analistas y comentaristas del patio, que descartaron el triunfo en primera vuelta del primer mandatario.
EL AUTOR es político. Reside en Barahona.