La realidad es otra hoy en día: un partido destrozado, dividido y completamente mal gerenciado. Como ejemplo basta ver el resultado pésimo y hasta vergonzoso de ni un 5% en estas elecciones. Las personas que dimos todos y entregamos 100% de nuestro esfuerzo para que el partido creciera estamos cansados de que nuestra herencia política siga siendo usada como un mecanismo de manejo personal.
Es hora de que estos gerentes, principalmente Federico Antún (Quique), Víctor Gómez Casanova y José Leger, como representantes de mayor jerarquía en el partido, renuncien y dejen de jugar y apostar a ser bisagra cada dos y cuatros años, para sólo recibir el botín de la JCE. El historial político de estos individuos demuestra su incapacidad dirigencial y que son unos ineptos en organización partidaria.
El PRSC es fuerte y podemos ser opción de poder. Somos un partido de vencedores dormidos y desencantados por los abusos dirigenciales, la deplorable administración partidaria y los atropellos a las masas reformistas. En estos momentos críticos para la existencia del PRSC se necesita de verdaderos reformistas que crean en el partido.
Necesitamos dirigentes con capacidad política y no comerciantes de la política. Por vergüenza y necesidad las actuales autoridades partidarias deben renunciar y dar oportunidad a la juventud y a las personas que quieren catapultar al partido reformista a ser opción de poder, y no un objeto de subasta política, como lo han hecho desde antes de la muerte de Balaguer.
De nosotros, los verdaderos reformistas, depende el futuro de nuestro partido y del país. Que quede claro que con una gerencia como la actual, la cual no garantiza el trabajo, que abusa de los dirigentes, que sólo comercializa con el partido, en la cual no hay participación democrática, donde la ineptitud es premiada por el amiguismo, donde a muy pocos le interesa el crecimiento del partido, donde es mejor perder y entorpecer el crecimiento de otros, donde se promueven los proyectos individuales y donde el egoísmo es parte primordial, no se puede trabajar y es una pérdida de tiempo implementar un verdadero proyecto político.
Lo único bueno de estas elecciones es la realidad que el PRSC perdió la tajada monetaria de la JCE. Y tal vez, por este motivo, surjan dirigentes que realmente quieran trabajar por el crecimiento del partido y no piensen sólo en servirse de esos chelitos.
Si se quiere se puede. No dejemos desaparecer el Partido Reformista luego del legado del doctor Joaquín Balaguer.
EL AUTOR es dirigente del PRSC.