Entre las muchas cosas que nos ha llamado la atención en la presente semana están las declaraciones de Angel Lockward contra su antiguo amigo y correligionario Héctor Rodríguez Pimentel, a quien le ha hecho una acusación subida de tono: dejó de entregar fondos que le fueron entregados por el PLD para ser repartidos entre dirigentes reeleccionistas de todo el país.
Sobre el fondo de la acusación nada podemos comentar dado que carecemos de elementos de juicio para opinar a favor o en contra. Pero la acusación de Lockward –que parece enmarcada dentro de una comedia seriada- nos ha llevado a pensar en lo siguiente:
En abril recién pasado Lockward se gastó una buena suma en pagar espacios pagados en los periódicos reclamando la paternidad de la fundación del Movimiento Leonel en Primera Vuelta. Un mosaico de fotografías en las que aparece encabezando actividades a favor del Presidente Leonel Fernández -auspiciadas por ese movimiento- se destacó en su espacio pagado.
En esa ocasión comentamos en un artículo en este mismo medio, que el nombre Leonel en Primera Vuelta nadie lo ligaba a Angel Lockward. Resaltamos que cuando se hablaba del Movimiento Leonel en Primera Vuelta todo el mundo pensaba en otro de los dirigentes reformistas que apoyaban el proyecto reeleccionista: Héctor Rodríguez Pimentel.
Y señalamos en el artículo en cuestión que todo indicaba que “éste último ha superado en laborantismo, en esfuerzo publicitario y hasta en frecuencia de relación con el Presidente, a quienes fueron sus compañeros en la integración del movimiento”.
Tras la acusación formulada por Lockward en la presente semana contra Rodríguez Pimentel, hasta el observador más menso tiene que preguntarse: y si Lockward fue el fundador del movimiento o era el jefe (como reclamó en el espacio pagado), cómo es que el PLD no le entregó fondos a él?.
A propósito vale destacar que en sus declaraciones, emitidas en un programa vespertino de televisión, Lockward dijo que ganó en todas las circunscripciones en que activó y que logró la victoria sin un centavo, ya que el PLD no le entregó dinero para el trabajo de campaña.
El “desprendimiento” de Lockward llama poderosamente la atención y muchos observadores de la situación política no encuentran explicación a su bonachonería, que tiene el precedente de que el año pasado renunció, por disgustos no detallados, al cargo de Secretario de Estado sin Cartera que desempeñaba y aun así siguió en la corriente reeleccionista.
La confusión de los observadores es incrementada por el hecho de que el avispado político ha persistido en su devoción leonelista a pesar de que el ministerio público del presente gobierno ha mantenido vivo el proceso judicial contra él, que se inicio en el pasado cuatrenio, por un lío con el gas.
*El autor es periodista.