Con los más variopintos nombres y las más diversas estructuras, centenares de movimientos se dieron cita a favor de las candidaturas de los dos partidos mayoritariamente votados. Tanto el doctor Leonel Fernández como el ingeniero Miguel Vargas nuclearon a su alrededor disímiles organizaciones de apoyo, las cuales, al parecer, cumplieron con el rol de agenciarle a ambos un cúmulo determinado de votos, extraídos muchos de ellos de simpatizantes disgustado de todos los partidos, además de nuevos y viejos votantes sin militancia alguna.
A pesar del incremento de la abstención, lo cierto es que quedo harto demostrado que los dominicanos creen en el ejercicio del voto como forma democrática de dirimir sus diferencias y asumir sus intereses. Más de un setenta por ciento de votantes que acudieran a las urnas el pasado 16 de mayo así lo confirman.
Durante ese proceso reciente los movimientos de apoyo, que sumaban unos seiscientos a favor de la candidatura del Partido de la Liberación Dominicana y otros casi quinientos que apoyara la del Partido revolucionario Dominicano, contribuyeron de diversas forma a dichas candidaturas.
Desde agenciarle recursos a los candidatos a través de la realización de diferentes actividades, pasando por contribuir a la publicitación de las ideas de las propuestas partidarias, hasta sumar en el traslado de votantes y con los votos mismos.
En pasados procesos electorales los movimientos creados eran más bien plataforma de marketing con ejecutivos dedicados a la creación y promoción de campañas publicitarias en respaldo a las candidaturas. En esta ocasión ha sucedido un giro en el comportamiento de estos, convirtiéndose en reales centros de búsqueda y consecución de afiliados a favor de las candidaturas.
El primero de estas creaciones de sector externo, como también se les denomina, lo fue la Avanzada Electoral que sirvió de alicate a favor de la candidatura del doctor salvador Jorge Blanco. Luego siguieron otras denominaciones con parecidas características. El primer viraje en su diseño y resultados se dio con el ingeniero Hipólito Mejia quien creara un sector externo que le agencio recursos y un nutrido apoyo entre figuras de clase media y alta.
Ahora es cuando se produce el nuevo cambio en el diseño y ejecución de la labor de estos movimientos cuando se convierte efectivamente en puntos de referencia para el laborantismo político, centrándose de más en más en medios efectivos de conseguir votos.
La cuantificación de su aporte aun queda pendiente dado que, al no tener personería jurídica vuelcan los votos de sus afiliados a través de las boletas de los partidos a los cuales apoyan.
Llama la atención el que, en ambos grupos de movimientos, los nombres van desde lo sublime a lo ridículo, reflejando muchos la naturaleza de sus prohijadores o la intención estratégica de sus proyectos. A ello se suma el que, en muchos de los casos, son inventos para la búsqueda que se crean con la esperanza de salir beneficiados sus organizadores del dinero que rueda en la campaña electoral.
Pero mas allá de este ultimo juicio, sin lugar a dudas que, en esta contienda recién transcurrida quedaron legitimados los movimientos de apoyo como parte de los recursos de campaña los cuales parece tendrán una mayor demanda en los certámenes venideros.
En el caso de los partidos pequeños o ventorrillos (como gustan muchos llamarles) o alicate o emergentes, la historia es otra, esa parece conveniente tratarle en una próxima entrega.
(Desde hoy me tendrán por esta vía, redactando crónicas que intenta ser una forma de creer y de pensar, que llegara a ustedes gracias a la bondad del director de este medio el buen amigo Saul Pimentel.)
Epilogo: y a quien será que le están cobrando los dineros que no llegaron a su destino durante la campaña?.
EL AUTOR es periodista.