En el siglo XVII, en Inglaterra tenía lugar un acontecimiento similar, que honraba a la Virgen y se denominaba "Domingo de las Madres".
Los primeros cristianos transformaron estas celebraciones a la Diosa Madre en honor a la Virgen María, la madre de Jesús. En el santoral católico el 8 de diciembre se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción. Bendiciones madre del alma. No hay una como tú. Eres única en la tierra y en el cielo.
Esos hechos aislados se vieron acompañados por la iniciativa de una joven activista comunitaria de Virginia Occidental que organizó a las mujeres para trabajar en la mejora de la sanidad pública en las comunidades apalaches durante la Guerra Civil Estadounidense, colaborando también en el cuidado de los heridos de ambos lados de la contienda.
Para 1910 ya se celebraba en muchos estados de la Unión, y en 1912 logró que se creara la Asociación Internacional Día de la Madre. Ya para 1914 en los Estados Unidos, se decretó en el Congreso la fiesta nacional del día de las madres a celebrarse anualmente el segundo domingo de mayo, luego de una lucha social de 5 años.
Mas adelante muchos países del mundo se sumaron a esta celebración, realizándola en diferentes fechas atendiendo a razones de carácter religioso o social, propio del país o región.
En la República dominicana y otros países el día de las madres se celebra el último domingo del mes de Mayo. Es muy importante reconocer que, aunque es un gesto muy bello y noble la designación de un día del año para rendir honor a quien honor merece, todos los días son para regocijarse y colmar de halagos y regalos a ese ser tan maravilloso que nos regaló Dios. Solo hay una madre bella en el mundo y cada ser humano la tiene al nacer.
POEMA A LAS MADRES
Madre mía, mi vieja del alma, en tu ausencia quiero ver tu rostro, tu cara, tu aliento, tu silueta y tu sombra en la penumbra. Déjame tu perfume, tu sentir, tu amor, tu calor y tu frío para nunca jamás morir en el hastío. Tú eres tan preciosa que te comparo con una rosa y te lo digo en prosa.
Llévame contigo, como la inocencia al niño o como el mar a los peces y el agua salada, para estar contigo y mi adorada. No solo de rabias, tristeza, nostalgia y pasión, lloran los hombres, también por la ausencia de su madre que lo trajo al mundo, con sentimientos, alegría y dolores. Vieja, doña, ma, mama, abuela, mami, madre mía, tu voz es una expresión de amor. Tú llanto de dolor y sufrir no así tu reír. Madrecita del alma, pídeme lo que tú quieras, que aunque no esté en la tierra, lo buscaré en el cielo y donde quiera porque tú eres la primera. Si es preciso caminar, sobre las aguas del mar, lo haré, porque tú eres, mi madre ideal aquí y en cualquier lugar.
Madrecita querida, eres linda, bella y natural como el agua pura y cristalina de un manantial. Déjame beber en tu fuente el alimento para no morir jamás en ningún momento. Eres un jardín donde recojo las flores y el jazmín. Eres como el rocío de la madrugada de una hermosa temporada. Tu mirada firme y tu melodiosa voz, me hacen estar a tiempo como un sincronizado reloj.
Con tu corazón me diste la vida, con tu alma el sentimiento y con tu pecho el alimento. Por ti llegué al universo, por eso me cuidas con amor y esmero, solo te falta llevarme al cielo. Para no quedarme solo y con dolor, le pediré al enterrador, llevarme contigo, donde el creador.
Del libro “Poema a la Vida y Cómo Escribir Poemas”, de venta en el Economato de la UASD y en las librerías La Fuente y Rodalys. en Puerto Plata.
Pedro_delancer@hotmail.com