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Sat, 31 May 2008 08:50:00 |
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Búsqueda de parejas por internet: aventuras peligrosas |
POR CLAUDIA FERNANDEZ LEREBOURS*
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*LA AUTORA es periodista |
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Seducida por una publicidad que lo proyecta como un sitio muy profesional y de buenos resultados en sus objetivos, accedà a una compañÃa online para emparejamiento. Testimonios de felices parejas unidas por el sitio presentadas por el gerente, asà como el carácter privado del club (membresÃa pagada), me motivó a visitarlo. Luego de completar un extenso cuestionario dónde prácticamente preguntan hasta de qué lado se prefiere dormir, se me exigió subir una foto y proceder al pago de la cuota.
Un costo razonable, ciertamente, pero decidí posponerlo, lo mismo que el envío de la foto. Durante un fin de semana aproveché una oferta para comunicarme gratuitamente con los prospectos de pareja recomendados, algunos con perfiles definitivamente atrayentes, aunque hasta tanto no colgara yo mi foto, no podría tampoco ver las de ellos.
Aquel intento fue lo justo para concluir que carecía yo de la disposición personal y de tiempo para ese juego de escondidas. Hubiera tenido que dedicar ese fin de semana completo y más para poder tan siquiera empezar a hacer contacto con los pareables conmigo, descartar y escoger. Era agotador evaluar toda aquella información, hacer y responder tantas preguntas.
En breve empecé a recibir explicaciones de por qué uno u otro alguien me descartaba como prospecto. Algunas razones me resultaron francamente curiosas, otras inexplicables.
El caso es que me fui convenciendo de que no podría ser yo parte de ese reducido dos por ciento de humanos que encuentra su “alma gemela” mediante la red. La tarea era más compleja de lo que suponía, y no contaba con el suficiente tiempo ni el ánimo para abordarla. De modo que no me arriesgaría a una inversión que de antemano avizoraba como perdida.
Las dudas se hacían más persistentes en la medida en que durante conversaciones triviales, conocía casos frustrantes de dominicanas que creyeron que el Internet las acercó al hombre de sus sueños, pero muy amargamente diferente resultó ser la realidad. También los de personas que tras permanecer mucho tiempo en tales sitios, se cansaron y concluyeron en que se lograban escasos resultados concretos, por no decir ninguno.
Es decir que salvo la publicidad, no oí de ningún caso real de parejas felizmente unidas por sitios de match; la estadística que se conoce es dramáticamente auto elocuente
Más adelante no hubo lugar a duda: “No de su nombre ni número telefónico hasta que esté segura de con quien trata. Procure que la primera cita sea de día, en un lugar abierto y que un familiar sepa dónde usted va a estar a esa hora. Nosotros no investigamos a nuestros clientes y la información que manejamos es la recopilada a través del cuestionario de gustos y personalidad”.
Eran algunas de las “recomendaciones de seguridad de la gerencia” del sitio donde contemplaba ingresar. Responsabilidad y honestidad públicas, pero suficiente para disuadir a más de una.
claudialerebours@hotmail.com
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