La falencia, carencia y la limitada experiencia en el tema, hacen necesario buscar respuestas concretas a las necesidades de Justicia en otras fronteras.
El significativo y decisivo silencio que mantiene la Autoridad Judicial sobre innumerables y escandalosos casos de desapariciones y muertes, me obligan en lo personal, a buscar en otras latitudes una justicia más justa.
Como he dicho públicamente, los asesinatos de El Moreno y Miriam Pinedo, tuvieron su origen en el país. Sé quiénes fueron, cómo lo planificaron y lo que por medio de torturas hicieron decir a mi Madre en una declaración grabada para justificar el hecho que urgieron personeros de la política de hoy. Sé todo, pero todo, de las muertes de Maximiliano Gómez y Miriam Pinedo.
No sólo este caso, miles de crímenes desde los 12 años de Balaguer siguen impunes. El ánimo de hacer verdadera Justicia, parece ausente en la Suprema y su credibilidad da una apariencia pobre y progresiva en la legitimidad del sistema, rasgos más que esenciales en una sociedad libre y democrática. Afectando naturalmente a los sectores más vulnerables de la población, visibles de desigualdad, de seres humanos asesinados y desaparecidos, que merecían vivir.
El desaliento de las tantas familias de víctimas y sus fracasos en pedir y obtener Justicia para sus muertos, obnulizan y hacen olvidar, que más que resultados, en la Suprema Corte de Justicia, lo que encuentran son actitudes intrínsecamente comprometedoras de inversión de valores, divorciados de los reales valores básicos de todo sistema político y constitucional. Es la razón por la que en escasas y muy mínimas excepciones, algunas solicitudes de Justicia en Derechos Humanos, han tenido buen resultado.
Ocuparse de tantos casos pendientes en violaciones a Derechos Humanos, pueden significar no sólo advertir una posible actitud de cambio en los Jueces, si no que, por sobre todas las cosas, con fundamentos teóricos y conceptuales, pueden lograr (si está en su ánimo) hacer posible el esclarecimiento de las tantas desapariciones y asesinatos.
De enumerar aquí a tantas víctimas, requeríria de espacios innimaginables para mencionar con nombres y apellidos a todos los muertos y desaparecidos que descansan en archivos de la Suprema Corte de Justicia. Esos muertos y desaparecidos, están muy presentes en la Sociedad Dominicana.
El autor es asesor y consultor en Asistencia Social. Es hijo de Miriam Pinedo.