Es sabida la complicidad y las atrocidades que a grandes escalas influenciaron el manejo y la decisión de votos con ayuda de los recursos del Estado. Nadie ni siquiera el PRD y sus aliados, han abordado con todo el rigor que su tratamiento merece a nivel internacional el tema de la ilegitimidad, que es un secreto a voces y que nadie le pone el cascabel al gato. Concretamente, en ninguna prensa internacional aparecen quejas ni críticas contundentes ni reseña alguna donde se denuncie que el triunfo de los oficialistas es más que cuestionable.
No está claro si las ofertas y propuestas del oficialismo para mejorar la calidad de vida de los dominicanos estará centrada en el interés de todos los ciudadanos, si en cuanto a corrupción se seguirá defendiendo lo indefendible, si habrá un pensamiento distinto en asumir responsabilidades en las violaciones a los derechos humanos, si se seguirán amparando las situaciones anómalas, si seguirán creciendo las deudas externas y eternas, si se consolidarán y se canalizarán formas de solidaridad para una justa y necesaria redistribución de la riqueza, si seguiremos siendo ciudadanos inigualitarios, si seguiremos sufriendo el desamparo, si las primeras necesidades básicas como la salud, la educación y el hambre serán realmente cubiertas bajo y dentro del sentido común de quienes gobiernan y no se condicen con su actuar.
No se sabe si la productividad prosperará, si la desmejorada y deteriorada administración pública cambiará, si el desprecio evidente al mal manejo económico y el desorden gubernamental dejará de ser repudiado y si el continuísmo de la alarmante y creciente corrupción en todos los niveles se detendrá.
Huelgas y manifestaciones de grandes proporciones podrían poner de manifiesto el enorme malestar y la gran frustración que siente el pueblo porque entiende que fué "estafado" a pesar de que la Junta Central Electoral, los observadores de la OEA, Claudia Palacios de CNN, la Asamblea y otros amigos internacionales del oficialismo, validaran con rápida liviandad el triunfo del Presidente Leonel Fernández .
Desde el punto de vista social, los dominicanos pueden despertar de esta cruda e incomprensible realidad. No es posible convocar a elecciones si no está en el ánimo del Presidente, quien es el único que lo puede hacer para demostrar en caso de que triunfe, su verdadero liderazgo y aceptación. Al Presidente Leonel Fernández por más de una vez le ha tocado jurar y prometer respetar las leyes y la constitución. Muchos lo califican de una corrección y de una actitud intachable, entonces, si realmente están seguros, convoquen.