Una pieza de estudio extraordinaria ha sido la semana recién pasada, por la trascendencia polÃtica de varios acontecimientos.
Una serie de hechos evidenciaron una oportuna estrategia de gobernabilidad por parte del presidente Leonel Fernández, en momentos en que la opinión pública manifestaba preocupación, al advertir que los problemas nacionales tomaban un peligroso curso de agravamiento, en el marco del shock petrolero, mientras el gobierno poco hacía, amén de teorizar mucho.
Fernández es admirablemente táctico en cuanto a tomar el pulso a la opinión pública. Se aseguró de empezar a enviar los mensajes convenientes en dirección de desmontar percepciones de que el gobierno estaría paralizado por la resaca electoral, entendida ésta como la quiebra financiera de la administración por el dispendido de la reelección.
El acuerdo arribado con las organizaciones de transportistas públicos desactiva, -por los próximos seis meses al menos- uno de los más incendiarios focos de conflicto en el país.
El inicio de las negociaciones con el Colegio Médico Dominicano luego de que la entidad acusara cierta baja en la beligerancia exhibida por la actual directiva, habla de que intransigentes “planes de lucha” no son la vía para recibir la atención gubernamental, al contrario, la voluntad dialoguista y paciente.
La creación del Consejo Alimentario, que si bien en lo inmediato no motiva mayores expectativas de que pueda ser algo más que burocracia, tiene su efecto favorable como iniciativa del Ejecutivo para aglutinar y cohesionar sectores y posiciones, en una coyuntura local impactada por lo global que demanda mucha unidad y creatividad para garantizar la alimentación de la población.
La entrega de casas a damnificados de la tormenta Olga y la efectiva rueda de prensa del ingeniero Mariano Germán desmintiendo que haya escasez de agua, también fueron notas resaltantes en el indicado contexto estratégico oficialista.
El desenlace del caso Cámara de Cuentas. Si bien el tema no es competencia del gobierno central, sino el producto de la decisión de todos los partidos, es responsabilidad del gobernante PLD primordialmente, en su condición de organización mayoritaria en el Congreso, y a cargo de los bufetes directivos en el Senado y la Cámara de Diputados.
La acción con la Cámara de Cuentas ha sido saludada por todo el país, satisfecho de una ejemplarizadora sanción moral, al menos, contra unos que hicieron de la función pública encargada un ejercicio descarado de bienestar particular, mientras “no había recursos” para hacer el trabajo requerido.
Todas las anteriores son situaciones que evidencian que el Presidente de la República y el partido gobernante están ocupándose de evitar que el disgusto se generalice en la población dominicana, en prevención de desbordamientos sociales. La premisa básica del actual periodo de gobierno es demostrar que la reelección funciona, como lo hiciera Álvaro Uribe con el debilitamiento de las FARC, ahora coronado con la liberación de Ingrid Betancourt. La semana que pasó marca el estreno de la reelección.
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