Crisis surgida a raíz de los malos créditos concedidos, violando las normas mas elementales de los acuerdos de Basilea I y II y normas prudenciales en lo atinente a los requisitos que deben exigir los intermediarios financieros a las personas e instituciones sujetos de prestamos.
Situación que ha dado lugar a que los bancos centrales de Estados Unidos y otras naciones afectadas por dicha crisis financiera, hayan tenido que asistir mediante el otorgamiento de facilidades o adelantos de fondos a sus principales instituciones financieras para evitar el colapso total del sistema financiero internacional.
Un año y medio después, el protagonismo que exhibía esa información pronto fue ocupada por la crisis de los altos precios del petróleo y los alimentos, la cual mantiene en los actuales momentos una vigencia de preocupación de primer orden en todo el mundo.
Es de tanta envergadura la situación de crisis creada por estos altos precios, que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), comienza hablar de dar apoyo a los agricultores de los países de forma mancomunada con algunas entidades locales que propugnan por el fomento de la agricultura.
Asimismo, economistas, agrónomos, periodistas, planificadores de la producción de alimentos y organizaciones del país, preocupadas por la señalada situación, llenan a diario las principales páginas de los diarios de mayor circulación, con propuestas puntuales de posible solución.
A estas inquietudes, se han sumado funcionarios e instituciones gubernamentales, que semana tras semana celebran en diferentes escenarios: charlas, seminarios, talleres y conferencias, acerca de cómo enfrentar la situación y como paliar los altos precios.
Pero mientras esto sucede el tiempo transcurre velozmente y la situación se agrava cada día más ya que como dice el refrán, “del dicho al hecho hay tremendo trecho”.
Así es, vemos con tristeza y preocupación espantosa que se postergue la toma de decisión para combatir este manto de calamidad que se cierne sobre la humanidad y particularmente sobre el país.
Postergación que podría extenderse más de treinta días a los fines de evitar, quizás, quitarle el impacto que causaría el discurso que pronunciará el 16 de agosto próximo, el presidente Leonel Fernández Reyna, con motivo de la inauguración de su nuevo gobierno y del PLD.
Informaciones que no llegan a las instancias correspondientes del sector público, privado o del tercer sector (ONG, Cooperativas) de manera oportuna, resultan ser fiambres para la toma de decisiones adecuadas, pues las mismas estarían carentes de validez o de efectividad para lograr los efectos deseados sobre un hecho consumado.
Por ello, las disciplinas de: contabilidad, economía, administración y otras ramas del saber humano, enseñan la importancia que tiene la llegada a tiempo al lugar indicado de las informaciones o conclusiones arribadas en un foro, investigación, auditoria o seminario, para la toma de la debida decisión o decisiones.
Un tratamiento que llega tarde al paciente, es un tratamiento inefectivo para combatir la enfermedad. A tiempo las cosas tienen solución. De ahí, nuestra preocupación, al ver, oír y leer, tantas voces que claman en el desierto, sin que se produzca el eco que las multiplique, para que de forma oportuna, las autoridades tomen la atinada providencia de lugar. El pueblo comienza ya a sentir hambre. Mañana puede ser demasiado tarde.
*El autor es contador público autorizado y profesor universitario.