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EL AUTOR es miembro del PLD. Reside en Raleigh, Estados Unidos. |
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RALEIG, Estados Unidos.- Corria el mes de noviembre de 1977, y en aquel nuestro penultimo año en el Instituto Politecnico Loyola, sentados a la sombra de los arboles de su amplio patio, después de
comernos 'la gravilla', conversébamos con amigos y compañeros de aula. En esas mini-tertulias comenzamos a recibir semanalmente de manos de nuestro amigo Fico Perez Perez, ejemplares de Vanguardia del Pueblo que un jovencito de nombre Héctor Galván nos hacia llegar por 10 centavos desde el ensanche La Fe en la Capital. A traves de ese histórico semanario, comencé a conocer el pensamiento político de Don Juan Bosch. Alli se publicaban el contenido de sus charlas, series de interesantes articulos sobre politica, economia, y temas sociales. En fin era éste un vehiculo mas de enseñanza de Don Juan Bosch, quien nunca dejo de ser maestro. En las manifestaciones de la vida cotidiana de la época, las burlas y las defensas a los que eran lectores o distribuian Vanguardia del Pueblo, encarnaban el rechazo o la simpatía por el líder del Partido de la Liberación Dominicana. Ese rechazo o simpatia, se escribirían con números en las elecciones presidenciales del año siguiente, 1978, cuando solo 18,000 votantes, irían a favorecer el proyecto del perseverante maestro, pero el 17 de mayo, al dia siguiente del certamen, ese hombre estaba de pies, desafiante, dispuesto a marcar el paso de quienes creyeran en su proyecto.
La sistematización y las diatribas a que fue sometido no pudieron con él, volvió a cargar, lleno de confianza y esperanza en el futuro y con una meta clara ante si, mejorar y multiplicar los frutos ya obtenidos. Y asi fue, cuando su Partido se presentó a la contienda electoral de 1982, con una palabra en su meta que recorria el territorio de un extremo a otro, 'multiplicación', lo logró: multiplico por 10 los votos obtenidos en el 1978, pero por 1000 fue multiplicado el optimismo de su partido y el suyo propio. Desde la primavera de 1982, no pasaría una decada, para que el Juan Bosch candidato de aquel Partido Unico, creado por el seno de América Latina, se convirtiera en el protagonista de primer orden en el certamen electoral de 1990. Los resultados numéricos dijeron que su partido fue el más votado, y la percepcion popular le favorecia aun mas, pero el poder hizo sus matemáticas y de las mangas salieron los votos con los que no se contaban en los buenos designios de la razon para dejar el poder en las mismas manos. Las opiniones en politica casi nunca son ingenuas aunque lo parezcan, y en aquellas elecciones de mayo del 90, se hicieron unos números desde fuera, avalados por sectores a lo interno del Partido que fueron sorpredentes para quienes conocian bien las extruturas partidarias. Me refiero a aquellas afirmaciones de que el Partido había obtenido esos resultados apoyado por una membresía que rondaba los 30,000 o' 40,000 miembros en ese momento. Nada mas falso. Ese gigante, Juan Bosch, ganó esas elecciones que les fueron arrebatadas, con alrededor de 15,000 personas nucleadas a su lado, de las cuales, según los datos dados a conocer por la secretaría general, encabezada en ese momento por el Lic. Lidio Cadet, 3500 eran los miembros y circulistas, y las demás estaban organizadas en los comites de apoyo y movimientos de amigos. La figura de Don Juan Bosch, va creciendo con el tiempo, y aquellos que llenaron su camino con maledicencia y diatribas, se van extinguiendo como el humo que se eleva para después de unos momentos no percibirse mas. Las huellas de un Gigante como éste siempre se notarán, no importa lo espeso de la maleza.
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